“Son tontos todos los que lo parecen y la mitad de los que no lo parecen”
Baltasar Gracián

La verdad, hay que ser bastante, pero bastante “pen…sante” (y aquí cambie el “sante” por un “dejo”), para lanzar una campaña promocional que busque adhesiones utilizando un enunciado negativo como “Échale la culpa al PRI”.

Y encima hay que tener mala suerte, pero mucha mala suerte, para que justo el día del lanzamiento de la campaña capturen en España de un expriista prófugo de la justicia como Emilio Lozoya.

Bien dicen en las redes sociales: “el chiste se cuenta solo”.

Habiendo millones de ideas para promocionar al partido, el atreverse a lanzar un mensaje en el que se pretende asumir un “mea culpa” y contrastarlo con los beneficios logrados por el tricolor en su historia en el gobierno no es arriesgado, sino estúpido.

Porque sin detenerse a pensar en la captura de Lozoya, el impacto de la campaña del otrora “partidazo” era totalmente previsible.

Suicida, por decir lo menos, es atreverse a pronunciar la palabra “culpa”, así sea para resaltar los logros obtenidos por el PRI en todos los años de sus gobiernos. ¿A quién se le ocurrió esta aberración y sobre todo, quién lo aprobó?

Cuando la sociedad está ávida de soluciones y respuestas, no es posible enviar un mensaje “escupiendo hacia arriba” para hablar de las culpas, porque junto con lo primero, lo que el pueblo de México está buscando en este momento es a quién culpar de que hoy padece.

Tonta, infantil, ingenua, digna de “pen…santes”, termina siendo la campaña del PRI. 

ftijerin@rtvnews.com

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