“Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras”
William Shakespeare

De siempre he sostenido que un elemento que nunca debe faltar en la oficina de un político son unos guantes de box, pero no para pelear, sino para algo muchísimo más importante: impedir que con sus dedos cometa tonterías.

Junto con los guantes es ideal que también tengan un bozal que no les permita abrir la boca para declarar otras tonterías.

La mayor parte de las personas, los políticos incluidos por supuesto, que le entienden y saben al tema de la comunicación. En cualquier conversación es normal que todo el mundo opine, critique o defienda el decir de algún político o autoridad y en muchas de esas situaciones hasta se aventuren a decir: “Yo hubiera dicho esto”.

Rodeados de colaboradores, los políticos tienden a creer que todo lo saben y todo lo pueden y, craso error, no tienen en su entorno a una persona prudente que les haga ver los riesgos de algunas de sus decisiones, sobre todo en materia de comunicación.

Así, por muy avezados que hayan sido y suponiendo que han tenido suerte, es común observar que al más listo de ellos se le va “una liebre” y estas ocurren cuando intentan responder “a bote pronto” o cuando abordan temas de los que no tienen información completa.

Este fin de semana el diputado federal Alfonso Robledo nos dio la muestra de que ocupa tener y colocarse unos guantes de box cuando le ganan las ganas de escribir un twit, ya que se excedió con un par de ellos criticando a Tatiana Clouthier y a Cristina Díaz. La metralla en contra no se hizo esperar y pretendiendo arreglar el entuerto Robledo se hundió más en el fango al pretextar que había sido un error provocado por el autocorrector de su teléfono.

Además de obligarte a sintetizar por la limitante del número de caracteres, las redes sociales obligan a detenerse más de un momento antes de darle click al botón de enviar. Ahí la comunicación debe ser clara, precisa y concisa.

Resumir en pocas palabras un concepto para que no sólo sea entendible, sino que además tenga fuerza para llegar a los públicos, es todo un arte.

Alguien tiene que hacerles entender a nuestros políticos que más que contestar pronto hay que hacerlo bien.

Así que si desea hacerle un buen obsequio a Poncho o cualquier político, mándele unos guantes de box para que sus deditos se queden quietos y no tenga otra vez la tentación de escribir cualquier cosa a la primera de cambios.

ftijerin@rtvnews.com

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