En Monterrey, un par de cuates míos -colegas en muchos campos además- se llaman Obed Campos y Paco Tijerina; como están absolutamente locos, decidieron hacer un programa de televisión en lo que se llama streaming, esto es en línea, casi en el mismo formato de Codazos, en la radio que ambos vieron en su lejano Monterrey de infancia. Para los que no saben de esto, se trata de un formato en  el que dos sujetos supuestamente inteligentes y de agudo ingenio conversan sobre los temas de actualidad. A veces entrevistan a algún personaje de interés general. Nadie los oye nunca.

            Hasta que los oye. 

            Esta semana entrevistaron en su programa, que se llama “Paredón” a la señora Tatiana Clouthier, personaje importante en la  grilla política regiomontana e hija de un ícono del panismo nacional que murió en extraño accidente carretero en su natal Sinaloa. Pues bien, a señora Clouthier contestó a sus entrevistadores y les confesó que sí, que ella podría ser gobernadora del estado. Más bien de dos estados. La ley, explicó, le permite postularse para gobernadora de Sinaloa, porque nació ahí, y de Nuevo León porque tiene más de cuarenta años de residir en Sn Pedro, el municipio fifí del estado. En el primer caso, sólo tendría que afincarse en Sinaloa y registrarse en el INE ahí; en el segundo no tendría que hacer nada.

            Hasta que los oyen. Los medios “importantes” del país retomaron la entrevista y reprodujeron esa parte. Algún medio hizo burla no solo de la entrevistada, sino de los entrevistadores también, montado en el complejo de superioridad que les ha ganado a los chilangos la fama merecida que tienen.Pero, consecuencia de ese desprecio de los capitalinos a los que no lo son, nadie le dio crédito a los autores de la entrevista. Si acaso, alguno mencionó que era una entrevista que “circulaba en las redes sociales”, con un cinismo vergonzante. El que implica la superioridad de los capitalinos.

            Todo es producto del miedo. La incapacidad de reconocer nuestros defectos e ineptitudes no es más que producto del miedo. El mismo miedo que va cercando poco a poco a la peligrosa China a propósito del Cviral 19 y sus consecuencias, que no ha causado las víctimas que anteriores pandemias.

            El mismo miedo que en los tiempos de Calderón nos obligó a cerrar teatros y cines, a saludarnos con golpes de puño y a no besar a nuestras amadas mujeres o amados hombres. Ese miedo que llevó a la cancelación de la Mobile de Barcelona, la más importante feria del avance tecnológico en la telefonía móvil y que fue siendo abandonada por los grandes consorcios de la comunicación por miedo a los contagios. El mismo miedo que obligó a los organizadores a posponer una competición automotriz en China y que hoy por hoy amenaza con clausurar los juegos olímpicos de invierno que deben celebrarse en Tokio.

            El miedo suele ser un arma política de potente envergadura, y lo está mostrando. No hay precisión en el origen del virus maligno ni hay certeza de que sea imbatible. La ignorancia es el principal combustible de la hoguera del miedo. Ese miedo y esa ignorancia –o los operadores políticos que están haciendo uso de ellas- condujo a un centenar de mujeres, la mayoría encapuchadas para garantizar su anonimato, a pintarrajear el Palacio Nacional acusando al presidente López de no haber hecho lo suficiente para combatir los crímenes de odio de género que llamamos feminicidios. Luego, la turbamulta fue al periódico La Prensa a causar desmanes porque ese diario había publicado las fotografías horrendas de la joven Ingrid, víctima de su pareja que le clavó un cuchillo en el pescuezo y luego desolló su cuerpo.

            El miedo quiere convencernos que el peor pecado, el peor delito, es dar a conocer las imágenes de un asesinato, no el asesinato en sí.

            Es un miedo hartamente peligroso.

PARA LA MAÑANERA.-  Señor Presidente, con todo respeto: ¿Cuándo se va a esclarecer la armazón jurídica que pretende justificar todas las acciones ilegales que están detrás de la rifa-no rifa del avión-no avión, y de las contribuciones que los señores de la iniciativa privada tuvieron que comprometer la otra noche de tamales y chocolate en Palacio?

felixcortescama@gmail.com

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