Por Waldo Fernández

Hay que decirlo con todas sus letras: Las mujeres de este país están siendo asesinadas y ningún gobierno, sea cual sea, va poder detener esto porque aunque nos duela escucharlo los feminicidios son responsabilidad de todos.  

Recientemente los casos de Ingrid y de la niña Fátima cobraron relevancia mediática, deberían cobrarla todos,  y se señaló, con justa razón, a las autoridades exigiéndoles que hicieran algo para que eventos de este tipo dejen de ocurrir. Sin embargo, vale la pena analizar conscientemente hasta dónde pueden actuar las autoridades y en dónde empieza o debería empezar nuestro trabajo como sociedad. 

Seamos realistas:  Es imposible que haya un policía en cada casa o cuidando a cada uno de nosotros. Dicho esto, la única manera de terminar con la violencia contra las mujeres, en general con todo tipo de violencia, es cambiando nosotros mismos como sociedad. 

En el caso de los feminicidios, tenemos que empezar por  acabar con esta falsa idea de que las mujeres les pertenecen a los hombres. Somos seres individuales, el hecho de que decidan compartir su tiempo con alguien no las convierte en objeto ni en propiedad.  Su forma de vestir no significa que les estén haciendo a nadie una invitación para ser víctimas de acoso. Al contrario: Están disfrutando de su libertad. Y así como ellas respetan la tuya, tú también, te hablo a ti que eres hombre, respeta la de ellas. Porque en eso se basa todo: RESPETO y libertad. 

Tenemos que reconocer algo: Hemos hecho muy mal como sociedad si hemos criado hombres que acosan o consideran a las mujeres como un objeto o seres humanos de segunda (me duele escribir esto, pero hay muchos quienes piensan así). Si queremos realmente cambiar las cosas tenemos que reconocer la dimensión del problema y asumir que los  únicos culpables y encargados de acabar con ese problema no son el gobierno ni la autoridad sino TODOS los que repetimos o consentimos comportamientos que crean las circunstancias para que casos como los que menciono vuelvan a pasar. 

Es momento de que todos asumamos nuestra responsabilidad de cambiar y tomar carta en este asunto. Hagámoslo por nosotros mismos y por las mujeres que más queremos. Todos tenemos una mujer como piedra angular de nuestras vidas. En mi caso mi madre y mi abuela que en paz descansen, mi esposa y mis hijas son lo más importante para mí. Si algo les pasara yo también haría todo lo posible para tener justicia.  

Hagamos conciencia y reflexionemos. Acabemos con las actitudes que dañan a las mujeres, porque una vez que son violentadas en cualquier sentido, todo lo demás puede empeorar. Si necesitas ayuda o eres testigo de algún acto de violencia denuncia. No te quedes callada o callado. Y si necesitas asesoría o cualquier tipo de apoyo no dudes en contactarme a mi WhatsApp: 8118001357 

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