El que tenga un amor

Que lo cuide, que lo cuide.

La salú y la platita,

 que no la tire, que no la tire…

Salud, Dinero y Amor, Rodolfo Sciammarella

            Ayer y aquí en Monterrey, El Mago de la Suerte, a quien le compro de vez en cuando mi billete de Melate con Revancha y Revanchita –que nunca acierta a más de dos números naturales en cualquier categoría- me explicó la genialidad de quien le sugirió al presidente López el truco de la rifa que no es rifa del avión que no es avión, a beneficio de los pobres de México que ya no existen en la Cuarta Simulación.

            Ya rectificó Andrés Manuel, haciéndose pato al afirmar que ni cuenta se había dado que grupos feministas habían convocado a “el nueve nadie se mueve” para las mujeres, el mismo lunes en que iba a sacar a sus billeteros a la calle para vender el “huerfanito” de 20 millonarios potenciales. Saldrán a la venta el martes, o el miércoles o el sábado: da lo mismo. El golpe de nuestras queridísimas mujeres viene; va derecho y no se quita.

            De cierto sabemos que los señores del dinero mexicano, que fueron a comer tamalitos y atole con el dedo a Palacio Nacional la otra tarde ya se comprometieron a comprar equis números de esta simuladora tómbola por adelantado.

            Hasta el día de hoy no conocemos a quiénes generosamente abrieron la chequera, ni por qué montos, para comprar –como dice mi amiga Micha- por efe y en Adela- los billetes vendidos antes de imprimirse. Se estima en un tercio de los seis millones de “cachitos” que se están distribuyendo ya, pocos a la vez, a los distribuidores. De lo único que podemos estar seguros es de que los señores del gran capital recibirán en esta lotería por lo menos su reintegro por la aproximación al poder en formas de privilegios y concesiones a la hora de que la economía estancada por la inmovilidad de la inversión pública decida enfrentar a la reducción que la Reserva Federal de los Estados Unidos tiene en la economía mundial. 

            El resto de los billetes nos lo vamos a arrebatar, y no precisamente por patriotismo o filias políticas. La avaricia rompe el saco.

            Ayer mismo compré una serie completa del sorteo de la lotería nacional para el sorteo de anoche. Mi número, por si les interesa, es el 36468. Le metí doscientas lanas. En el muy remoto caso de que el 36468 gane el premio mayor cobraré después de impuestos un millón y medio de varos. La estadística dice que en la Lotería Nacional uno de cada sesenta mil números puede obtener un premio. Lo que pasa ahí es que el premio puede ser el mayor, el segundo, uno de los cinco terceros, cuatro cuartos y asú hasta abajo, que llega al reintegro de mis doscientos pesos.

            La rifa del presidente López es más atractiva. Ciertamente, la ecuación matemática sigue siendo la misma: sesenta mil a uno. Sólo que, por un lado, aquí no hay uno único, sino cien unos de 20 millones de pesos. 

            Pero por el otro lado, que no hay aproximaciones, reintegros o segundo puesto.

            Para un gobierno que está necesitado de dinero para invertir en becas para los que no hacen nada o campesinos no han tomado un azadón en la vida, el proyecto de hacer del gobierno federal en una gran lotería puede sonar atractivo. Podemos rifar desde el Popocatepetl hasta Teotihuacan. Sobrarían clientes. 

            Yo no compro ese boleto.

PARA LA MAÑANERA.- Señor Presidente, con todo respeto: Sugiérale a sus estrategas y a sus paleros de sus sermones matutinos, que, cuando quieran implicar al señor Soros –que es rico pero inteligente- no citen una fuente tan contaminada por el trumpismo como Fox News. 

felixcortescama@gmail.com

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