Por Obed Campos

¿Que se sentirá estar metido en una bolsa de plástico? Las molestias físicas por el Covid-19 o coronavirus para los enfermos de este mal deben de ser atroces. La falta de aire, por el colapso de los pulmones, la fiebre.

Y encima, para muchas maniobras, al enfermo lo “embolsan” en una protección de plástico que lo aísla a él y a los que lo cuidan.

Los muertos al menos se supone que ya no sienten (y digo se supone porque los muertos no han contestado nunca esa cuestión)… Pero los vivos…

Debe ser aterrador, lo mínimo, si es que hay algo de lucidez.

En México hasta ayer por la tarde llevábamos contabilizados 1,510 enfermos y 50 defunciones. Acá en Nuevo León, si las cifras son reales, hay 125 infectados y no se nos ha muerto nadie.

Los números fríos y las toneladas de papel y los miles de litros de tinta para escribir de este asunto, nunca se podrán equiparar al dolor de las familias por tener a alguien enfermo, al borde de la muerte o que ya murió.

Por eso no cayó nada bien la expresión de López Obrador, o al menos yo no la entendí, con eso de que esta crisis por la que estamos pasando nos cayó como anillo al dedo…

¿A quién está favoreciendo el ir sumando los muertos?

López debería de medir sus palabras por respeto al dolor de los deudos y de los que siguen en la ignominia de tener a algún ser querido en una bolsa de plástico.

SE TENÍA QUE DESDECIR Y SE DESDIJO

Quien salió por debajo de la mesa fue Jaime Rodríguez Calderón que en pocas horas mató su decreto de ley seca que, solamente a él se le ocurre, aplicaría en Nuevo León a partir de mañana.

obed@sdpnoticias.com
@obedc

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