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Por Félix Cortés Camarillo

¿Y quién es ese señor?

El Grillo Cantor

            Donald Trump, quien presume de ser un gran empresario en bienes raíces, nunca se imaginó ser presidente de los Estados Unidos; mucho menos que en ese puesto iba a enfrentar la mayor de las crisis sanitarias que su país ha tenido que superar. Tampoco que se le rebelaran siete de los estados de la Unión que como mayoría de las trece colonias originales diesen origen a su gran nación.

            La crisis de salud, ya se sabe, es la peste del Covid 19; la rebelión es la actitud de los gobernadores de Nueva York, Nueva Jersey, Connecticut, Delaware, Pennsylvania, Massachussets y Rhode Island ante la actitud del presidente de adelantar la reactivación de todas las actividades como si la plaga que ha diezmado día con día la población de Manhattan ya hubiese sido superada.

            El conflicto es muy simple; se nos olvida que el Covid 19 ha traído de la mano una catástrofe económica que va a permanecer entre nosotros más de los seis meses que nos quedan de infección global. Y al presidente Trump le urge echar a andar la maquinaria de la economía de los Estados Unidos lo más pronto posible si es que quiere, y de ello no hay duda, que los votantes norteamericanos o reelijan el cuatro de noviembre de este año.

            Los gobernadores de los estados mencionados, entre ellos dos de los más dañados por el coronavirus, no están de acuerdo en compartir el riesgo evidente del fracaso que Trump puede enfrentar si el virus le vence. Muy a la manera en que estamos acostumbrados en nuestro país, el presidente Trump invocó a los poderes plenos y totales que él asume le da la presidencia. Los gobernadores rebeldes se refieren a la Constitución de su país y los acotamientos que impone al Ejecutivo.

            Se parece un poco al póker abierto que el presidente López planteó ayer nuevamente en Palacio Nacional ante sus adversarios. Andrés Manuel insiste en la confirmación de su mandato, que él llama Revocación en un plebiscito manipulado como acostumbra en sus llamadas consultas que deciden lo que él les dice. En su primer intento, por hacer ese plebiscito el año que viene y que fue enviado al año siguiente, está insistiendo en que se haga en las mismas votaciones del 2021.

            Es muy comprensible: la ratificación de mandato el año próximo conservaría el globo en proceso de desinfle de la popularidad del presidente López, que sería un endoso para el continuador de la Cuarta Desilusón en las elecciones del 2014, muy probablemente el carnal Marcelo. Si la tendencia en la popularidad del presidente López sigue como va, su delfín tiene pocas probabilidades.

            Lo mismo pasa con Donald Trump: como no va a poder resolver la crisis de salud del Covid 19, necesita devolver a los norteamericanos la esperanza de la recuperación económica. Como dice el asaltante, la bolsa es primero.

 PARA LA MAÑANERA, porque no puedo entrar sin tapabocas ni de la mano de Susana Distancia.- Señor Presidente, con todo respeto: Si, como usted cita cotidianamente a Juárez, la victoria de sus adversarios es moralmente imposible, ¿por qué dedica un buen tercio de su discurso diario a denostarlos y a tocar madera para el caso de que triunfaran? Y ¿por qué necesita echarle sus culpas al Chicharito, Thalía o a Eugenio Derbez –sin decir sus nombres– por decir lo que los mexicanos pensamos?

felixcortescama@yahoo.com

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// Félix Cortés Camarillo

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Autor: Félix Cortés Camarillo
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