El pasado 5 de mayo, China lanzó una nave espacial experimental sin tripulación a la órbita espacial a modo de prueba. Este lanzamiento constituye un paso más hacia la construcción de su nueva estación espacial.

La Long March-5B -con capacidad de transportar a astronautas-, fue enviada al espacio sin tripulación y se le considera la más grande de China. El lanzamiento tuvo lugar en medio de la pandemia por coronavirus como parte de las intenciones de China para construir una estación espacial para 2022.

La gran estación espacial modular china -la cual llevará por nombre Tiangong (Palacio Celestial)- )lleva alrededor de cuatro décadas planteándose pero es apenas cuando se dieron a conocer los detalles de la futura construcción, como su diseño en forma de ‘T’, sus dos cápsulas de laboratorio y su segmento habitable para tres personas.

De acuerdo a la Agencia China de los Vuelos Espaciales Tripulados (CMSA, por sus siglas en inglés), el lanzamiento de la nave se consideró todo un éxito al estar alrededor de dos días y 9 horas en órbita. Cabe señalar que desde los 90, China ha basado los diseños de sus naves ‘Shenzhu’ en los modelos ‘Soyuz’ soviéticos.

La Long March-5B regresó a la Tierra siendo considerada “más segura y con mayor resistencia al calor” cuando ésta reingresó a la atmósfera, además de transportar a seis astronautas en vez de tres y es parcialmente reutilizable.

De acuerdo a los expertos, uno de los objetivos de esta nueva nave espacial es comandar misiones a destinos que se encuentren mucho más lejos y requieran de más velocidad y mayor protección ante temperaturas extremas.