Por Félix Cortés Camarillo

Durante un par de días de la semana pasada, el presidente López estuvo anunciando que trabajaba en un escrito para definir lo que él llama el regreso a la nueva realidad, una vez superada la crisis de salud del CORAVID 19. El sábado finalmente la presidencia dio a conocer un documento llamado ensayo “La nueva política económica en los tiempos del coronavirus”.

            Aunque evidentemente el documento solamente se limita a repetir las convicciones de López Obrador sobre la realidad nacional, se trata del primer documento oficial en el que nos dice a los mexicanos cómo nos va a ir en el resto de la administración actual. Merece por tanto leerlo con detenimiento.

            De entrada, hay que coincidir con el autor en que la actual pandemia que sufrimos no es la causa principal de la recesión de la recesión económica global. Ciertamente hay otras causas. Para el presidente López se trata simplemente del derrumbe del modelo neoliberal en el mundo. Para documentar su pesimismo, López Obrador acude al argumento válido del Fobaproa en nuestro país o la crisis económica de Argentina. Demos el argumento por válido, aunque poco documentado.

            Lo importante es el planteamiento de “un nuevo modelo de país, con base en cinco principios fundamentales, relacionados entre sí: democracia, justicia, honestidad, austeridad y bienestar”. Regresemos a lo que ya hemos escuchado tantas veces.

            Para el presidente de México, democracia quiere decir legitimar los procesos de consulta directa, la mano alzada y la toma de decisiones a partir de plebiscitos marrulleros, la democracia participativa. Eso ya lo habíamos escuchado. La definición de justicia tampoco es nueva, y en principio es irrefutable: no debe haber gobierno rico con pueblo pobre y hay que dedicar especial atención a los desposeídos. Aquí se hace especial mención a los intentos de los señores del capital a obtener algún apoyo del Estado para restablecer la actividad económica y el rechazo del presidente López: el país no será viable si persisten la pobreza y la desigualdad. Si eso se logra, los mismos integrantes del supuesto 30 por ciento de pudientes serán beneficiados en consecuencia.

            La parte dedicada a la honestidad, el documento denuncia “la inmunda corrupción pública y privada de los últimos 37 años”. Nadie puede argumentar en contra de ello.

            En consecuencia, el grueso del ensayo lo ocupa el tema de la austeridad, que tiene muchas inexactitudes y mentiras directas, como el que había funcionarios que ganaban setecientos mil pesos, lo cual no es cierto o que los altos funcionarios se iban a jugar golf en helicópteros oficiales, cosa que se dio –que se sepa– en un solo caso. Lo demás la enumeración de medidas, de dudosa legalidad, que reduce los salarios de los funcionarios públicos de mediano y alto nivel, la faramalla de la “desaparición” del Estado Mayor Presidencial, que significó solamente reasignar a sus integrantes a otras áreas de las fuerzas armadas, la “cancelación” de diez subsecretarías que fue también reubicación de su personal, o la venta-no venta-rifa-no rifa- del avión presidencial que sigue sin regresar.

            La parte dedicada al bienestar es la más preocupante, aunque ya se nos ha explicado hasta la saciedad. Se trata de abandonar la métrica de la economía para medir el progreso. Por decisión de su presidente, los mexicanos debemos olvidarnos de medir el avance del país por el concepto universal del producto interno bruto: esto es la suma de todos los bienes que el país produce. Lo que ahora debemos apreciar es el bienestar, esto es cómo se reparte lo que hacemos. Como si se pudiera repartir una riqueza que no se ha generado.

            Nada nuevo bajo el sol: solamente la obstinación del hombre más poderoso de México en ordenar que se hagan las cosas como a él se le pega la gana. O séase que vamos a saber lo que es amar a Dios en estas tierras.

PILON.- A estas horas de hoy lunes las políticas de enfrentamiento a las consecuencias de la pandemia ya están en proceso de prueba en Europa. España, Francia y Alemania están comenzando a reabrir con moderación y cuidado sus tiendas, bares, restaurantes, vuelos, y otras actividades, salvo las escolares. Los tecnócratas al estilo de López-Gatell y el doctor de la O en Nuevo León, advierten del peligro de un rebote de la infección. Los europeos –y muchos mexicanos- piensan que es un riesgo que vale la pena correr, si no queremos llevar al mundo a la quiebra.

‎felixcortescama@gmail.com

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