Por Eduardo Campos Sémeno

Diario del Coronavirus 070. 24 de mayo de 2020

5,387,650 infectados confirmados

     344,549 muertes reportadas

10:15 P.M.

En estos inciertos tiempos del casi final del aislamiento social, una de las mejores frases que he escuchado es “no se ahoguen en la orilla”.

Esas palabras las ha usado varias veces en estos días Gerardo Fernández Noroña, como consejo a sus seguidores para que aguanten en el encierro unos días más. Después de que ya resistieron dos meses, acelerarse a salir ahorita podría resultar peligroso.

El conocido y controvertido militante de la izquierda y hoy diputado federal, tiene una especie de “convivencias” con sus seguidores que consisten en una charla de una hora que él da por lo menos cinco días a la semana, sentado en un restaurante y conectado simultáneamente, con tres celulares, a YouTube, Facebook y Periscope.

Además de que habla sobre los temas políticos del momento, me gusta seguirlo porque uno de los propósitos expresos de las pláticas es que conversa acerca de libros y siempre recomienda unos tres títulos por “programa”, algunos de los cuales he encontrado excelentes.

Bueno, el caso es que la frase da pie para describir lo que la sociedad está viviendo por estos días, cuando la apertura de la economía está ganando terreno, a pesar de que los números de la pandemia siguen creciendo y todavía son alarmantes.

Por eso lo de no ahogarse en la orilla, estamos a unos días de que más y más cosas en la sociedad se sigan abriendo, pero por lo pronto aún hay que aguantar esta semana.

Después del primero de junio, y aunque las autoridades insisten en que los cambios serán paulatinos, las aperturas se vendrán en cascada, por mera presión social y empresarial.

Ahí es donde todos vamos a tener que “tocarla de oído” a la hora de decidir qué tanto nos arriesgamos y nos comprometemos con la apertura, pues júrenlo que por esos días los números de casos van a seguir altos, tirándole al temido “rebote”.

Por eso el consejo: Aún cuando nos gane la desesperación, y ya con muchos lugares y negocios abiertos, nos va convenir tomar las cosas con calma y no aflojarle mucho a la protección sanitaria a la hora de salir. Evitar lugares concurridos y sobre efusivos contactos personales puede ser –de entrada—una buena práctica durante las primeras semanas de la mal llamada nueva normalidad.

Los que llegamos a 70 días de pandemia sin habernos enfermado podemos cantar una victoria parcial, pero sería trágico “ahogarnos en la orilla”, porque creamos que ya sobrevivimos al tsunami del coronavirus, cuando la realidad es que el peligro todavía está latente.

Como siempre, comentarios dirigirlos a ecampos50@gmail.com o en Faceook en la página Diario del Coronavirus o con el user @eduardocampossemeno.

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