Por: Obed Campos

El pasado mes de abril un enfermo portador de Covid-19, escapó de un hospital en Huatabampo, Sinaloa, y viajó, en autobús, 629 kilómetros hasta Nogales, Sonora, donde finalmente fue localizado.

De “Francisco”, como se identificó al enfermo, solamente se dijo que cuenta con 59 años y que tras el diagnóstico lo traicionaron los nervios y cayó en depresión.

¿Cuántos se infectaron en este viaje? No se sabe con certeza.

En otra nota periodística me encuentro con que la ventana de la zona de oncología del hospital General Tula-Tepeji, en Hidalgo, en dos ocasiones ha tenido que ser reemplazada, tras igual número de fugas de enfermos ahí internados en menos de un mes.

“En el primer incidente, el 4 de mayo, un paciente de 52 años saltó al vacío desde el tercer piso; no lo mató el virus…” Se lee en la nota de El Financiero.

Acá en Nuevo León, sería por videoconferencia, pero los diputados se pusieron a desquitar un poco de los sueldazos que perciben y ya propusieron una iniciativa de ley para que quien provoque el peligro de contagio, alcance una sanción de hasta 3 años de cárcel.

En nota de Publimetro, que dirige Ericka Ostos la reportera Aracely Chantaka comenta que la Comisión de Justicia del Congreso de Nuevo León avaló tipificar el delito de peligro de contagio, para que las personas que de manera negligente infecten a otras alcancen un castigo. 

La nota advierte que las penas que alcanzarán quienes incurran en este tipo de delitos será de hasta tres años de prisión y multas de hasta 400 cuotas. 

Los legisladores de Nuevo León esperan que progrese esta iniciativa junto con la propuesta de multa por agresiones a personal médico.

EL RETEN EN BELLAS ARTES

Las imágenes del noticiero de Luis Cárdenas de esta mañana nos dejan con el ojo cuadrado y la quijada en el suelo: Instaron un retén, para cobrar derecho de paso, frente al Palacio de Bellas Artes.

Escenas que nada más se ven (y mal) en la serranía, fueron instaladas en la avenida Juárez, en pleno Centro Histórico de la Ciudad de México, la llamada “Capital de Todos los Mexicanos”, a plena luz del día.

Ah, y los que cobran no eran gente armada, al menos no en evidencia: eran un par de chaparritas gorditas y unos niños…

Si esto no es surrealismo…

obed@sdpnoticias.com@obedc

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