Por: Francisco Tijerina Elguezabal

“En boca cerrada, no entran moscas”
Refrán popular

Si por algo se ha significado el gobernador de Puebla, Luis Miguel Gerónimo Barbosa Huerta, es por su errática administración, su intolerancia y sus constantes dislates.

No hay semana en la que Barbosa no dé un traspiés y brinde material para que sus enemigos y hasta quienes no lo son, le dediquen críticas y señalamientos.

Se pelea, casi siempre sin necesidad, con todos y por todo. Es un genio para entender el “timing” y aplicarlo a la inversa, porque cuando trae una pesada loza a la espalda con el tratamiento de la pandemia en su entidad, sin que nadie le diga nada apura a los diputados de su partido para sacar una extraña ley de educación que monta en armas a la mitad de la población o si en el gobierno federal levantan la restricción de trabajo a las armadores de automóviles, él dice que no.

Uno de los problemas de Barbosa es su excesivo afán protagónico y su celo porque ningún funcionario aparezca en medios, de suerte que el vocero es él, sólo él y nada más él, lo que provoca una sobrexposición y con ella el aumento de posibilidades de cometer fallas y errores que, perdón por insistir pero no hay de otra, aquí son garrafales todos.

La suerte del gobernador no será otra que la que ya se conoce: o se cansa y abre las puertas a su equipo o pone un vocero, porque a como siga equivocándose un día sí y otro también, en un descuido le van a pedir que se vaya a su casa a decir sus ocurrencias.

ftijerin@rtvnews.com

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