Por: Eloy Garza González 

El PES es el partido de la ultra derecha en México. Por motivos pragmáticos, apoyó a AMLO en las pasadas elecciones presidenciales, y AMLO lo aceptó en uno de sus gestos más vergonzosos, aliándose con un partido netamente reaccionario.

Ahora, el PES, básicamente  sinarquista, viene a darle el tiro de gracia a la educación pública en Nuevo León. En enero pasado, estos diputados presentaron una iniciativa en el Congreso local, mal redactada y peor argumentada, para que los padres de familia puedan decidir unilateralmente si sus hijos reciben o no educación sexual, de reproducción y de género, en las primarias, secundarias y hasta preparatorias de la entidad. Le llaman el “Pin Parental”. 

Esto es una aberración; el “Pin Parental” es un retroceso para la sociedad mexicana. Y resucita un triste debate que ya estaba saldado desde hace muchas décadas. Entre las cosas buenas de la educación pública en México, está (hasta la fecha) la de liberar de fanatismos y prejuicios a todos los menores de edad, inculcándoles una educación basada en la ciencia, no en la religión (por lo demás muy respetable) que profesen sus padres. 

Todos creíamos que habían quedado atrás aquellas manifestaciones sesenteras de las señoras ricas que protestaban en el Obispado por la moda de las minifaldas. O porque decían que las vacunas eran una forma del gobierno mexicano para esterilizar a sus hijos.

Sin embargo, la actual pandemia ha provocado que resurjan este tipo de oportunismos políticos para que algunos político locales queden bien con ciertos empresarios regiomontanos. Mientras, los dizque intelectuales progresistas agachan la cabeza y voltean para otro lado, para no comprometerse: cobardes. Lo diré con todas sus letras: el “Pin Parental” es un invento del partido más retrógrada en España: Vox, cuyos dirigentes proponen abiertamente el regreso de la dictadura franquista en aquel país. 

Ahora, su influencia nefasta arriba a Nuevo León de la mano del coronavirus y parece ser que respaldada por algunos legisladores del PRI y del PAN, en una alianza que quiere borrar de un plumazo la herencia de los más grandes educadores en México, comenzando por Jaime Torres Bodet. La falta de lecturas y de conocimiento de la historia nacional, provoca semejantes barbaridades imperdonables. ¡No pasarán!             

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