Por Eduardo Campos Sémeno

Diario del Coronavirus 078. 1 de junio de 2020

6,237,856 infectados confirmados

374,447 muertes reportadas

10:00 P.M.

Una de las partes lamentables de la pandemia es que, en casi todos los rincones del mundo, el coronavirus se prestó para incitar o avivar grillas políticas entre facciones o partidos contrincantes.

Gracias a los medios de comunicación y a las redes, nos dimos cuenta de los debates en el parlamento italiano, las quejas de los opositores españoles, los problemas en que está metido el terco de Donald Trump con más de 100 mil muertos y, claro, todo lo que ha ocurrido en México en el sector político.

Casi desde el inicio de las medidas sanitarias, el doctor “rock star”, Hugo López-Gatell, ha sido blanco de los políticos contrarios a la 4T, sobre todo del PAN, y de algunos medios de comunicación a los que no les gusta que Andrés Manuel López Obrador gane puntos de popularidad por su manejo de la crisis, cuando menos como la explica el multicitado “Elvis” mexicano de la epidemiología.

El último capítulo de la saga de “péguele a López-Gatell” ocurrió hace unos días, en una comparecencia virtual ante legisladores, en donde la senadora albiazul, Alejandra Reynoso, quiso lucirse y excederse en sus preguntas y sacó la peor parte, con una extensa y elegante contestación del funcionario federal que básicamente le dijo que no ponía atención. ¡Ja!

A pesar de que no se dijo ni una palabra fuerte o calificativa, igual la legisladora se rasgó las vestiduras y, aunque ella se llevó y no se aguantó, el funcionario terminó el incidente con una disculpa. Aunque eso fue divertido, nada de risibles tienen las cifras que está dejando el virus y, por eso, condeno a cualquier político que ha tratado de sacarle provecho a esta situación.

Por eso entiendo la frustración de López-Gatell que ha contestado una y otra vez, durante semanas, las mismas preguntas sobre la pandemia y las predicciones para el virus. Ha hecho las analogías con las predicciones de huracanes o sismos, pero al final se ve que los que preguntan no están interesados en los datos, sino en hacer quedar mal al funcionario y a la administración.

En ese rango de mezquindad hay que poner a los gobernadores de siete estados, incluido “El Bronco”, que se alborotaron y se juntaron para agitar y “discutir” el pacto federal.

Eso de quejarse por lo que algunas entidades aportan a la federación contra lo que reciben no es nada nuevo. Siempre ha habido inconformidad en los estados más ricos y, a través de la historia, he visto que el tema sale de cuando en cuando para pedir un cambio.

Sin embargo, hacer eso cuando todos los mexicanos –no sólo el Gobierno federal- estamos guerreando con una pandemia, es caer bastante bajo por convenencieros y oportunistas.

A ver si los gobernadores se ponen igual de salsas y aguerridos ahora que la federación ya les dijo que ellos son los responsables de las aperturas estatales, según vayan viendo la pandemia en sus respectivos territorios.

Lo peor del caso es que estas “coronagrillas” seguro van a resultar igual de perenes que el virus, pues aún cuando lográramos salir de la emergencia sanitaria, la pandemia dejará mucha tarea pendiente en lo económico, financiero, social, médico y no se cuántos otros temas que ocasionarán nuevas peleas y controversias.

Como siempre, comentarios dirigirlos a ecampos50@gmail.com o en Facebook en la página Diario del Coronavirus o con el user @eduardocampossemeno.

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