Por José Jaime Ruiz

@ruizjosejaime

En Nuevo León es inminente el cambio de dirigencia del Partido Revolucionario Institucional. Sumido en las preferencias electorales en el tercer lugar, el PRI tiene que reinventarse o agonizar en el intento. Dos personajes disputan el liderazgo: Rogelio Cerda, quien ha sido titular federal de la Profeco, y el actual alcalde del municipio de Juárez, Heriberto Treviño.

Ayer en la clase política y algunos medios de comunicación circularon dos fotografías representativas. En una se ve en el restaurante El Gran Invernadero a Rogelio Cerda acompañado de los exgobernadores Sócrates Rizzo, Benjamín Clariond y José Natividad González Parás (Jorge Treviño no asistió por recomendación médica), también estuvieron Felipe Enríquez y Héctor Gutiérrez de la Garza, quien aspira a ser candidato a la alcaldía de Monterrey. Cerda y Enríquez son visibles promotores de la precandidatura del exsecretario de Economía, Ildefonso Guajardo.

En el municipio de Apodaca se celebró otra reunión donde lo destacado fue la presencia del exgobernador Rodrigo Medina de la Cruz en casa del exalcalde Raymundo Flores. Ahí se arropó a Heriberto Treviño. Esta foto no consigna la asistencia del actual alcalde priista, César Garza Villarreal, y de su secretario del ayuntamiento, Héctor Morales, quienes se fueron antes de la gráfica.

A Rogelio Cerda no le alcanzará el espaldarazo fotográfico de los exgobernadores. Heriberto Treviño también se ha reunido o conversado telefónicamente con Rizzo y González Parás. La fotografía de Treviño con Rodrigo Medina fue un error, Medina sigue siendo impresentable en Monterrey. Treviño se reúne regularmente con priistas, aunque esas fotos no trasciendan mediáticamente.

La situación en el PRI de Nuevo León se tensó. No existirá eso que denominan “unidad”. El PRI será tomado por asalto por el actual alcalde de Monterrey, Adrián de la Garza, y por el líder de la fracción tricolor en el congreso local, Francisco Cienfuegos. Ellos han convencido a Alejandro Moreno Cárdenas de la viabilidad de su proyecto manteniendo Monterrey para el PRI (Cienfuegos) y obteniendo de nuevo la gubernatura (De la Garza). También han penetrado estructuralmente al partido y su militancia y tienen la posibilidad de alianzas con otros partidos, incluyendo, no exagero, el PAN.

La candidatura priista al gobierno de Nuevo León se le está complicando a Ildefonso Guajardo. O se pone a trabajar a nivel de cancha o perece políticamente. Nadie le pedirá que llegue como el salvador de Nuevo León, si es que acaso piensa eso.

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