Por Félix Cortés Camarillo

Este sábado el Museo del Prado, el más popular de los museos españoles, reabrirá sus puertas después de tres meses de cuarentena. Los gobiernos de España e Italia resolvieron ayer dar por terminado ese especial período y regresar a la nueva realidad post Covirus 19.

No todo será lo mismo. El Prado tendrá un recorrido único, para un tope de mil ochocientas personas al día, que podrán admirar solamente 250 piezas -de las más valiosas, claro- de la enorme colección de la pinacoteca, que se verán en la sala principal y un par de salas aledañas. El resto del museo seguirá cerrado. Es otra realidad, no cabe duda.

Italia abrirá sus fronteras a los vecinos europeos y España permitirá que los bares y restaurantes atiendan parroquianos, con limitaciones de número: no más de 10 o 15 personas por grupo. Se eliminan las franjas horarias para hacer deporte y se permite visitar a los familiares que se encuentran en centros tutelares, residencias de mayores o de personas con discapacidad.

El mundo se está moviendo con presteza ante la impaciencia de sus habitantes que quieren alguna normalidad, la que sea. Cines y teatros van a tener que esperar todavía para su apertura. Sin embargo, los criterios oficiales son tan inestables como los que rigen en México y el presidente López viola. El gobierno japonés, por ejemplo, ha determinado que ciudadanos de un titipuchal de países, entre ellos México y los Estados Unidos no podemos entrar a tierra japonesa.

Las disposiciones de España e Italia son comprensibles. La participación que los ingresos por turismo en ambos países tiene en el Producto Interno Bruto, ese que según el presidente López no debe ser considerado, es muy elevada. Pero claro, ni los españoles ni los italianos tienen un gobierno que pretenda imponerles una dieta de maíz, frijol y arroz, un par de zapatos por persona y la pobreza franciscana como norma y virtud.

En México, la ciudadanía muere de ganas de que se imite el ejemplo. No por vocación masoquista sino por necesidad existencial. INEGI afirma que se perdieron en un mes dos millones y medio de empleos. El presidente López afirma que en el IMSS le reporta si acaso un millón de desempleados, suma sumando. Donald Trump ayer hizo gran festejo en la Casa Blanca anunciando que había recuperado dos millones y medios de plazas de trabajo; se le olvidó que se llevaban perdidas diez millones y medio.

Brinca la tablita. Mi hija menor acaba de terminar la prepa, y en algún momento conversamos sobre la carrera que seguiría. Yo le respeté su decisión de estudiar comunicación. Ahora me doy cuenta de que le debí haber sugerido que estudiara mandarín o estadística. Sobre todo la última.

Todos los días, por lo menos en este país y no estoy seguro de la exclusiva, nos dicen una cosa o la contraria apoyados en números imposibles de comprobar: la manipulación de las cifras es el poder y el futuro de nuestra juventud.

PREGUNTA PARA LA MAÑANERA, porque no puedo entrar sin tapabocas.: Señor Presidente, con todo respeto: ¿Le convidó la secretaria de Gobernación sus nanopartículas cítricas, o usted le comparte sus escapularios? Porque yo los veo muy sanos.

‎felixcortescama@gmail.com

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