Por: Obed Campos

Los teóricos de la evolución no alcanzan a explicar como ha sobrevivido la raza humana a lo largo de su historia. 

Uno, por las amenazas terrenas, (desde fieras hasta virus) que hemos sorteado, con mucho éxito.

Dos, por nuestra propensión al suicidio y la autodestrucción.

Y tres, por la simple estupidez alusiva a nuestra naturaleza. La curiosidad no mató al gato, pero sí al humano.

Ninguna autoridad sanitaria del estado, del país o del mundo nos da dicho que ya pasó el peligro del Covid-19. Señoras y señores, esto no se ha acabado aún.

Pero bastó con que las autoridades, al menos acá en Nuevo León, soltaran tantito la tensión del hilo, para que, sin precaución alguna, la gente se fuera a la calle en marabunta.

Pero en el colmo de la estupidez alumnos del Liceo Anglo Francés, en San Pedro, tuvieron su graduación a bordo de una caravana de vehículos y guardando, según ellos “sana distancia” debido a la contingencia que se vive por el Covid-19.

El ejemplo lo tomaron también los alumnos del Instituto San Juventino, ubicado en Guadalupe, a quienes sus padres les organizaron una “graduación móvil”, la cual se llevó a cabo a través de un recorrido de 8 horas con el personal docente. 

Los graduados visitaron casa por casa a 38 alumnos para reconocer su esfuerzo bajo medidas preventivas.

Olvídese usted de los riesgos y de la contaminación atmosférica que esos desfiles generaron…

¿Qué autoridad les habrá dado permiso de semejante estupidez?

Asi que si perdemos la lucha contra el Covid-19 o la pandemia que sigue, no hay que buscarle mucho.

Las actitudes suicidas son normales en los seres humanos.

Al menos de los seres humanos que tienen los recursos para hecer fiesta de graduación a unos niños de primaria.

obed@sdpnoticias.com
@obedc

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