Por Carlos Chavarría

Buena parte de las caravanas de la clase media que piden sacar a AMLO del poder lo hacen bajo el argumento de que MORENA quiere llevar a México al socialismo. Cualquier cosa que esto signifique,  para quiénes diseñan esas protestas, en el fondo, el temor es caer en una regresión económica, lo que en efecto ya está sucediendo.

A diferencia de Vicente Fox, el presidente López Obrador ha usado la misma estrategia del viejo PRI de no pelearse o categorizar a ningún país, sobre todo a  Cuba y sus dirigentes, tal situación ha llevado a elevar la desconfianza sobre el rumbo del país.

Ni Venezuela ni Cuba son socialistas, son dictaduras de ocasión que usaron y usan el discurso pseudo socialista del siglo pasado para crearse enemigos que justifiquen la sujeción hacia el gobierno de todo lo que ocurre en sus países y la inoperante planificación  central de sus exiguas economías.

Ahí tienen el caso de Cuba que sigue usando el bloqueo como excusa ante su pueblo para soportar su estado de las cosas cuando decenas de países comercian con ellos sin cortapisa alguna.

Cuba es un residuo de la Guerra Fría entre la antigua URSS y los EEUU, que representó un enclave político militar del bloque soviético y sobrevivió en tanto este último pudo subsidiar las ineficiencias de estatismo castrista, acabado el modelo soviético se acabó la aventura.

Venezuela es un estado deformado por su mono dependencia  hacia el petróleo. Los venezolanos y muchos de sus países aliados supusieron que Chávez era un genio de la economía sin percatarse de que las misiones chavistas se financiaron gracias a los altos precios del petróleo y demás materias primas. Cuando cayeron los precios del aceite se dejaron ver las debilidades  del modelo “socialista” y se acabó el reparto.

De todos los exabruptos que se lanzan en la web el mas absurdo es el suponer que el gobierno mexicano quiere repetir las aventuras de estos dos países. 

AMLO fue claro desde su campaña, busca revivir el modelo de intervención y rectoria de la economía que aplicó el viejo PRI desde la postguerra y que tronó igual cuando el petróleo se derrumbo. Es admirador del llamado “desarrollo estabilizador” que prospero gracias a la enorme demanda para la reconstrucción de la post guerra.

Ahora ni siquiera existe el oro negro como ventaja. México ya no es jugador en el mundo del petróleo y sus ventajas competitivas son escasas y no van más allá de la mano de obra sub valorada. Ahora con las nuevas reglas contenidas en el TMEC en materia laboral esa otrora ventaja se acabará, para fortuna de los trabajadores mexicanos.

Los pocos excedentes que producimos los mexicanos; no el gobierno; se están usando en su mayor parte para sostener la gran mentira de PEMEX y el juego que se traen con la CFE y los esfuerzos para revivir  lo que no tiene solución estructural, los gobiernos son malos, muy malos administradores.

La crisis podrá hacer que un gran número de empresas de origen mexicano vayan a la quiebra y algunas podrá el gobierno decidirse a expropiarlas y repetir una historia que ya ocurrió con la siderurgia y que terminó en enormes déficits sin posibilidad de financiamiento. Ahora tendremos oportunidad de ver esa película en Argentina que lleva un paso seguro y rápido a una nueva crisis económica por aplicar las mismas políticas estatizadoras.

La facción que ahora gobierna México está en una carrera contra el tiempo. Debido a la forma que tienen de gobernar, nunca se terminaron las elecciones del 2018 y ya están encima los procesos electorales del 2021, estando sumidos en el peor de los escenarios económicos, sin reservas de que echar mano, pues ya se usaron en parte para regalar en los programas sociales, en la cancelación de proyectos y en el barril sin fondo de PEMEX.

La SHCP está apretando todo lo que se puede a los causantes cautivos con tal de mantener los flujos para sostener lo imposible de aquí a las elecciones. Los precios y tarifas, así como el cobro de derechos ya se están subiendo sin medida en todo el país debido a la astringencia aplicada por AMLO para sus programas, y los de a pie ya sabemos que la inflación se esta desatando con todas las nefastas consecuencias que implica para los ciudadanos.

No, no vamos hacia el socialismo, estamos ya dentro de un nuevo ciclo depresivo cuya única salida será lo mismo de siempre y de antes, apretar otra vez  el cinturón de la sociedad y volver a empezar, así que a prepararnos, encontrándole el gusto al menú que nos estan recetando desde ya!.

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