Por Carlos Chavarría


Por qué razón las tres simples reglas (distanciamiento social, lavarse las manos y  usar cubreboca) para detener la dispersión del COVID no logran ser asimiladas y practicadas por las personas?.

La respuesta es simple pero difícil de aceptar, porque no hemos logrado que el conocimiento que hasta este momento se tiene disponible sobre la pandemia, sea internalizado por la sociedad y convertido en algo tácito y natural.

De acuerdo con Nonaka el conocimiento tácito es subjetivo y basado en la experiencia, es específico al contexto y no puede ser expresado en oraciones, números o fórmulas, incluye a las habilidades cognitivas, como creencias, imágenes, y a la intuición, pero es la guía de la conducta sobre todo social.

Los protocolos de la OMS para gestionar la pandemia no incluyen al conocimiento  tácito y subjetivo que pueda ser asimilado y convertido en nuevos estándares para la vida dentro de la pandemia.

El único mecanismo que se practica es dispersar información; que no conocimiento; sobre el COVID, son las conferencias que todos los días se hacen por las tardes en el nivel mundial, nacional y regional, siguiendo un patrón seguro recomendado por la misma OMS. Si uno las revisa lo que menos producen es la internalización del conocimiento en los oyentes. Pueden asustar, preocupar pero no producen cambios de hábitos.

Otro medio usado son los testimoniales, algunos dirigidos desde el gobierno o la academia organizada, pero la gran mayoría son espontáneos y llenos de confusas explicaciones de pros y cons de todo tipo de medidas, desde los efectos de las dietas, la cerveza, los alcalinos, las gárgaras, los vegetales, el cobre, los rayos ultravioleta, las oraciones, historias y noticias por lo regular falsas, conspiraciones diversas, ovnis y extraterrestres, meteoritos, etc.

No es raro que ante tal avalancha de tonterías y medios gráficos y estadísticas de todo tipo, las personas no estamos asimilando nada de lo transmitido y conviertiéndolo en conocimiento explícito confiable y  dispersable, que además pueda ser enlazable.

Si uno trata de combinar lo  divulgado la OMS desde que empezó la pandemia, con lo que han propalado las autoridades de salud en México y con la conducta del propio presidente no se consolida algo que sea útil socialmente, muy al contrario, confunde y por lo tanto no tiene credibilidad y no valdrá la pena tratar de internalizarlo.

Los propios funcionarios de la OMS nunca se presentan con cubrebocas en sus conferencias diarias.

Ahora  tenemos la repetición exponencial del fenómeno de “creer saber algo sobre el COVID”, pero el creer que se sabe, no es saber.  De hecho, no solo en México, en cada país se han tomado medidas disímbolas entre sí lo que demuestra que ni siquiera la OMS ha sido efectiva en la creación y dispersión de conocimiento.

Así como existe el conocimiento tácito de que hay que lavarse las manos después de ir al baño, cepillarse los dientes al terminar de comer, etc., y lo hacemos porque al no hacerlo son vías para adquirir enfermedades, ahora esta claro que las tres reglas básicas de prevención y control del COVID deben convertirse en estándares de vida cotidianos, entonces debe unirse todo esfuerzo divulgativo para campañas masivas de internalización de este nuevo conocimiento y evitar toda conducta de los líderes de estos trabajos que no afirme positivamente la construcción de conocimiento tácito útil.

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