Por Obed Campos

La clave de por qué en México hay tanta delincuencia la guarda una simple palabreja: impunidad.

Sí señora, sí señor, en nuestra querida patria lo único que se castiga es la pobreza y la ignorancia. Salvo raras excepciones los ricos y los poderosos pisan la cárcel.

En resumen, los delitos no tienen castigo en el país y por ello hay tanto delincuente (y dirían las feministas “tanta delincuenta”) sueltos haciendo de las suyas.

Por eso es de aplaudir la nota que se dio a conocer ayer, en la cual se establece que el Poder Judicial de Nuevo León sentenció a mil 200 años de cárcel a seis reos por su participación en el motín del ahora extinto Penal del Topo Chico en Monterrey, en el mes de febrero de 2016.

Un total de 48 internos fueron asesinados de las maneras más atroces en lo que se dijo fue un enfrentamiento por el control del penal por parte de dos grupos diferentes de la delincuencia organizada.

Y que quede claro, porque según se supo en primera instancia los ahora convictos habían sido absueltos, usted imagínese por qué, en el verano del año pasado.

Por fortuna la Fiscalía General de Justicia del Estado se inconformó y ganó el recurso de apelación, por lo que el mes pasado, el Juez de Segunda Instancia revocó la Absolutoria y dictó sentencia en contra de los seis acusados.

Cuando le digo que si en este país escucháramos martillazos de parte de los jueces, que criaran el sano pavor a la autoridad, como este que le acabo de platicar, y si así actuaran las autoridades de los diferentes poderes judiciales, créame, tendríamos otra nación.

obed@sdpnoticias.com
@obedc

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