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Por Waldo Fernández

Ese pudiera ser el título de la fotografía en la que el Presidente López Obrador rinde respetos de pie frente al Monumento a Lincoln, el presidente estadounidense que abolió la esclavitud y salvó a su país de dividirse. 

La imagen, que será recordada como una de las mejores durante el sexenio de López Obrador, está cargada de simbolismo. 

Por un lado representa un sincero homenaje de nuestro pueblo hacía un presidente que en su tiempo manifestó su apoyo a México en contra de las injusticias de Estados Unidos. 

Como Congresista Lincoln acusó en 1847 a la Cámara de Representantes y al presidente James Polk de invadir México sin provocaciones. 

Pero no sólo eso, años más tarde siendo ya presidente se negó a reconocer al emperador Maximiliano y dio su apoyo al gobierno de Benito Juárez. 

Conociendo la influencia del benemérito de las Américas en López Obrador era de esperarse que nuestro presidente hiciera este reconocimiento.  

Sin embargo hay otras coincidencias entre Lincoln y el tabasqueño que vale la pena mencionar. 

En su momento Lincoln luchó en contra de quienes estaban a favor de la esclavitud, apostó por construir una sociedad más justa y equitativa, convencido de que ello salvaría del fracaso a Estados Unidos.  

Ese fue uno de los detonantes de aquella guerra de civil con la cual un grupo de políticos del sur de ese país pretendían dividir en dos a Estados Unidos. 

Es célebre aquella frase de Lincoln en uno de sus discursos: 

«Una casa dividida contra sí misma no puede seguir en pie. Creo que este gobierno no puede continuar, de forma permanente, mitad esclavo y mitad libre». 

No deja de llamar la atención que al igual que Lincoln, López Obrador encabeza la reivindicación de los más desprotegidos, los más pobres, los olvidados de su país. 

Porque aunque todavía haya quien lo niegue, la realidad es que nunca antes un presidente y un gobierno habían estado tan comprometidos con saldar la deuda histórica que se tiene con los más pobres, y hay que decirlo también, con las comunidades indígenas.

Si bien López Obrador no abolirá la esclavitud, si aspira a abolir la desigualdad histórica a la que el pueblo de México ha sido sometido. 

Pero las coincidencias también tienen su lado peligroso sobre el cual hay que estar prevenidos. 

Al igual que le sucedió a Lincoln en su momento, hay un grupo contrario a López Obrador que está iracundo por las decisiones y posturas que el Presidente ha tomado y pretenden organizar un movimiento separatista. 

Bien harían estos antipatriotas con leer un poco de historia para saber cómo acaban los movimientos ilegítimos como el que encabezan.

Pero sobre todo con bajarse de su pedestal y salir de su burbuja para que se den cuenta del lado de quien está el apoyo del pueblo, quizás así abandonen de una vez por todas sus delirios separatistas. 

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Vía / Autor:

// Waldo Fernández

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Autor: lostubos
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