Por Obed Campos

Los alegatos (y “aleperros”) por cuestión animal, han desplazado, aunque sea un poquito, el tema del coronavirus en Nuevo León.

En San Pedro se hizo viral el video de un oso mordisqueando el pelo y tirando manotazos a una joven quien, valiente ella (o temeraria), alcanzó a tomarse la selfie con el plantígrado y claro, la distribuyó en sus redes sociales.

Esta semana fue una semana de osos en ese mismo municipio, con los animales vagando en la zona residencial.

Y de nuevo se vino la controversia: poner trampas para reubicar los animales o dejarlos pasearse, por lo que antes era su casa.

Estos osos sampetrinos, por su familiaridad con la comida que representan los desechos humanos, son un peligro, de acuerdo a expertos y a eventos que han sucedido en otras ciudades del mundo que también conviven con osos.

¿Cómo enfrentar el problema? Ah, pues con cultura.

Sí, la con la cultura de ser cuidadosos con los desperdicios, que sirven de carnada para los animales.

Leona en casa de interés social

En un municipio menos pirrurris, y en un barrio más popular, Ciénega de Flores, Nuevo León, las autoridades rescataron a una leona que vivía en un pasillo de una casa de las llamadas de interés social.

El animal era una piltrafa y cuando le preguntaron al dueño de la casa, solamente dijo que se la habían regalado porque el anterior dueño ya no la pudo alimentar.

¿En qué cabeza cabe llevar una fiera a una casa tan pequeña que cuando entra el sol por la ventana los habitantes tienen que salir por la puerta?

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