Por Celso José Garza

Si una persona encarna la noción de lo qué es la inteligencia y la sensibilidad, esa persona es Alejandra Rangel Hinojosa. Murió la tarde de este viernes 7 de agosto, a la edad de 74 años.

Me siento triste porque Alejandra, como me permitió llamarla sencillamente con mucho cariño y respeto, es muy querida, entrañable. Consuela que la luminosidad de su vida, de su presencia distinguida, es permanente y su legado, enorme. Sentó precedentes profundos en la promoción cultural y social, y en la filosofía. Pero su legado más hondo es como persona: atenta, amable, solidaria. Yo le agradezco tanta atención, tantas consultas, tantas orientaciones. Tengo mucho de ella en mi labor cultural, que tantos estímulos encuentra en ella misma como mujer, como investigadora, como creadora artística; en su biografía de hija de don Raúl Rangel Frías; en su trayectoria universitaria, en particular como docente en Filosofía y Letras. Como promotora de la cultura en Bibliotecas, en Conarte, como su presidenta fundadora; como Secretaría de Desarrollo Social. Como directiva del Instituto de México de la Secretaría de Relaciones Exteriores; en varias ocasiones nos encontramos así en Madrid.

Hace unos meses, en mayo, en atención a una invitación de nuestro rector, Rogelio Garza Rivera, preparó una conferencia para el Festival Alfonsino 2020 que tuvimos a través de las redes sociales. “Lo presente de lo ausente”, la tituló. Y ahí sentenció como testamento:
“El tiempo de la historia, ese tiempo que hace presente lo ausente, y, al hacer presente lo ausente, hace que recordemos, que releamos, estudiemos, que continuemos con el interés de lo más excelso que pudiera tener el hombre, como es el lenguaje, la creación artística, el acercamiento, no sólo conceptual e intelectual sino sensible, creativo y artístico… Siempre haciéndonos esa pregunta y ese recordatorio: no podemos olvidar a quienes nos han mandado un mensaje histórico, a través de su trabajo y a través de sus obras”.

No podremos olvidar, en efecto, Alejandra, a quien como tú nos ha brindado un mensaje histórico y cultural. Lo asumimos. Y honraremos tu memoria. Abrazo con cariño y respeto a tu familia, al Señor Eugenio, y particularmente a tu hijo Andrés, mi amigo.

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