Por Eloy Garza González

Hemos pasado varios meses sumidos en la coronacrisis. Se supone que el gobierno de México, ahora sí, estaría apto para ofrecer un plan de rescate económico que aliviara la salud financiera de las pequeñas y medianas empresas.

Las pymes generan 80% de los empleos en México. Si existe un momento crucial en el que las pequeñas empresas mexicanas deberían ser rescatadas es ahora o nunca. Estados Unidos por ejemplo, acordó un rescate público de 2 billones de dólares, en ayudas directas, créditos a empresas y subsidios. La Unión Europea acordó 500 mil millones de euros. Son cifras que no habíamos visto desde la reconstrucción europea, después de la Segunda Guerra Mundial.

¿Y México? Sin plan de rescate a la vista. Y no tenemos para cuando. Bueno, sí: 25 mil pesos que el gobierno le dio a las empresas que él mismo ha elegido discrecionalmente, por sus pistolas. Una completa vacilada.

Y me dirán ustedes: es que en EUA y en Europa se pueden dar el lujo de gastar millones porque son Primer Mundo. Y el nuestro es un gobierno austero, pobretón, de Tercer Mundo. Pero si no se ofrece un plan de rescate a las pymes, rápido, urgente, ejecutivo, la recuperación económica la veremos hasta el 2023 (si bien nos va). Y el PIB caerá a la vuelta de un año 18 o 19%. Ese sería un mazazo en la cabeza de las clases medias. Y no son cálculos que los haga yo; los presentó el Coneval.

Será un descalabro terrible para nuestra economía, que hasta ahora era la número 15 del planeta. Una economía de guerra sin estrategia de salvación, a la deriva, sin apoyos a las pequeñas empresas. Las 14 economías más grandes del mundo (las que están arriba de nosotros), las protegen sus gobiernos. Pero la nuestra sigue dando patadas de ahogado, sin un respirador financiero que le regrese la buena salud.

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