Por Francisco Tijerina Elguezabal

“Tenemos bastante religión para odiarnos unos a otros, pero no la bastante para amarnos.” // Jonathan Swift

El anuncio hecho ayer por el Gobierno del Estado en el sentido de que se permitirá el regreso de los oficios religiosos con solo un 10 por ciento del aforo de cada templo, será una verdadera prueba de fuego para las iglesias en Monterrey.

Porque la fe mueve montañas, es verdad, pero también enciende pasiones y si las autoridades eclesiásticas no se ponen las pilas este regreso a sus sedes terminará provocando gravísimos conflictos.

Los encargados de cada una de las religiones que cuentan con fieles en nuestra ciudad tendrán que ser muy creativos y definir con extrema claridad las reglas que operarán para dar cabida a ese diez por ciento de fieles que podrán acceder a sus oficios. Sin reglas prestablecidas, se montará una batalla campal todos los días.

Es necesario que vayan pensando en mecanismos de selección y contención, es decir, de elección de quiénes pueden ingresar a sus templos y quienes deberán esperar o buscar una nueva oportunidad, porque de otra manera habrá pleitos, golpes, rasguños y un titipuchal de mentadas de madre todos los días.

Platicaba hace un par de días con un empleado de un casino y me decía que dentro de sus protocolos ya tienen pensado el establecer citas para delimitar el acceso de sus clientes y creo que para las iglesias es lo más recomendable, es decir, tener un cupo confirmado para poder entrar a los templos.

Esto implica toda una logística que requiere mecanismos de solicitud, proceso y confirmación, de forma tal que, como en los eventos importantes, si no estás en la lista, no te permiten entrar.

Porque lastimosamente en nuestra ciudad hay quienes se creen dueños de una iglesia, de una banca y de un lugar en ella, ya sea porque tienen años de acudir al mismo sitio o porque son generosos con sus donativos, porque son amigos del cura o simplemente porque si y esto no puede o no debe funcionar así en la nueva normalidad.

Es viernes, así que los encargados de cada templo tienen el tiempo contado para implementar mecanismos de acceso o de otra manera deberán atenerse a las broncas, cachetadas y mentadas que se darán con tal de entrar a la iglesia a orar por la salud y bienestar de todas las familias.

Ojo, que se avecinan muchas broncas.

ftijerin@rtvnews.com

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