Por José Jaime Ruiz


@ruizjosejaime


josejaimeruiz@lostubos.com

Para entender la pulverización del PRI sólo hay que destacar dos datos: la alcaldesa de Escobedo, Clara Luz Flores Carrales, renunció al PRI porque no había condiciones de una competencia interna; Ildefonso Guajardo busca un partido o una coalición porque en el PRI no había condiciones para su candidatura; ser comparsa de una elección interna era legitimar al grupo de Rodrigo Medina, ese grupo que lo excluyó sin miramientos.

Dos fotos han marcado al PRI actual. La del exgobernador Rodrigo Medina de la Cruz con Heriberto Treviño en Apodaca, antes de ungirlo como dirigente estatal del tricolor, y la de Rogelio Cerda con los exgobernadores, cuando buscó dirigir al partido y a la cual asistieron Sócrates Rizzo, Benjamín Clariond y José Natividad González Parás (Jorge Treviño, por resguardo del Covid-19, declinó asistir). También estuvieron Felipe Enríquez y Héctor Gutiérrez de la Garza.

Para entender la actualidad del movimiento de Ildefonso Guajardo, hay que ir a otra foto, donde el exsecretario de Economía aparece junto a los exgobernadores del PRI, incluido ahí sí Jorge Treviño, y con la ausencia obvia de Rodrigo Medina. En ese momento Ildefonso hablaba de su asociación civil, a principios de junio, “El Nuevo León que queremos”. Hoy ha trascendido la asociación para lanzar su campaña en pos de la gubernatura.

Como lo publiqué hace semanas, existen al menos tres PRI: el que se fue con Clara Luz, el que está con Ildefonso y el de Rodrigo Medina a través de Francisco Cienfuegos. Ahora se habla de coalición pero, al menos, en el PRI es imposible. Al excluir a los demás en una hechiza unidad sin unanimidad, los medinistas se damnificaron a sí mismos. Todo se resume en la prepotencia de la foto de Rodrigo Medina como un dedazo a Heriberto Treviño.

Clara Luz e Ildefonso, excluidos del PRI de Alejandro Moreno-Rodrigo Medina, han resultado más favorecidos que el alcalde de Monterrey, Adrián de la Garza. Clara Luz tiene el momentum y lo está aprovechando. Ildefonso, como el presidente Andrés Manuel López Obrador, sabe que para llegar a un puesto de elección popular de nivel, la carrera es larga y ha sido paciente (al paso, González Parás tuvo qué perder para poder ganar).

Rodrigo Medina y Paco Cienfuegos no se han dado cuenta que han hecho perdido lo ganado. Al querer jugar solos a las canicas, reventaron el pozo. Las marcas PRI y PAN seguirán deteriorándose, ese es el timing al que juega López Obrador para el 2021. Ildefonso no va ir ni con Rodrigo ni con Paco, sabe que tiene un piso, antes de iniciar, de cerca del 10 por ciento (Jaime Rodríguez Calderón apenas tenía una intención de voto del 9 por ciento en diciembre de 2014), lo demás es crecer.

La coalición de Ildefonso es hacia afuera porque ya amarró al PRI tradicional y al PRI excluido. Lo suyo son otras alianzas y amarrar las posibles con tres municipios metropolitanos importantes: Monterrey, Apodaca y Guadalupe, por eso Cristina Díaz habla de gobierno de coalición (una idea que le copió a Manlio Fabio Beltrones), más allá del PRI.

¿Qué va a hacer Adrián de la Garza?

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