Por Félix Cortés Camarillo

Mi querida Vianey Esquinca titulaba hace unos días su reflexión semanal “con el video que midas serás medido”. La realidad es que los videos son idénticos pero no iguales. Aquella añeja grabación que Brozo dio a conocer en Televisa hace muchos años con el señor Bejarano de las ligas recibiendo modestas aportaciones -en dólares, claro- para la campaña de Andrés Manuel López Obrador fueron un lamentable incidente de campaña que no le cortó la carrera política al marido de la señora Padierna.

Nada que ver con la espectacular presentación de un documental mal hecho y sustraído sin duda del expediente del pillo Emilio Lozoya, que el presidente López proyectó para su selecto auditorio en su mañanera llamada conferencia de prensa, en donde dos sujetos, supuestos empleados en su momento de legisladores panistas, acarrean y entregan en transparentes bolsas de plástico, grandes sumas de dinero que son probables sobornos a cambio de sufragios en las cámaras que nos dan leyes.

Pero no vaya apareciendo una nueva grabación en video -bueno, tenía tiempo guardadita- en donde un hermano del hoy presidente López Obrador recibe en dos diferentes ocasiones bolsas de papel de estraza que, según lo que se puede descifrar del sonido de las voces, contiene dinero en apoyo de la campaña de 2018 de López Obrador para la presidencia.

El señor López Obrador fue rápido en la reacción: en un caso es un sucio soborno, moche, mordida o lo peor que se pueda decir de ello. En el caso del buen Pío, su hermano, simplemente estaba recolectando voluntarias aportaciones de simpatizantes del movimiento político de regeneración nacional que él encabeza.

El presidente López fue más alla: aprovechó el viaje para dar respuesta a una pregunta que tiene lustros flotando en el ambiente político. ¿De que ha vivido López Obrador -antes de cobrar como presidente, claro- durante veinte años que anduvo viajando por todo el país en búsqueda del voto, si no se le sabe ingreso legal alguno, declaración de impuestos o, como lo ha confesado, no tiene ni cuenta de banco ni tarjeta de crédito.

Pues precisamente de esas voluntarias aportaciones del pueblo bueno. De ahí le han pagado su sueldo durante tantos años.

O sea, tenemos un círculo virtuoso frente a una porquería asquerosa.

El mismo esquema del calavera y el borrachín, del cristal con que se mira, del video con que midas.

La conclusión inevitable nos lleva a la pregunta: ¿cuántas grabaciones están listas para salir al escenario mediático de la política mexicana en estos tiempos preelectorales? Debemos estar listos para más sorpresas.

PREGUNTA para la mañanera porque no me dejan hablar sin tapabocas: con todo respeto, Señor Presidente, ¿cuál es el número de muertos por el Covid 19 que son necesarios para que Usted admita el fracaso de su política sanitaria?

‎felixcortescama@gmail.com

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