Por Francisco Tijerina Elguezabal

“La vida tan sólo es un día, una frágil gota de rocío en su peligroso camino desde la cima de un árbol”. // John Keats

Con demasiada frecuencia los seres humanos nos olvidamos de lo frágiles que somos y de que en cualquier instante, por millones de circunstancias, podemos dejar de habitar este planeta.

Así, de la nada y después de pasar un sensacional “domingo de la cochina envidia”, la madrugada del lunes todo cambió y he vivido desde entonces un carrusel de emociones que resulta difícil de explicar.

Como a muchos la vida sedentaria, los malos hábitos alimenticios y los excesos me pasaron factura en forma de un infarto al corazón. Para mi ventaja lo pude detectar y atender aún a tiempo y recibí una atención sensacional por parte de los médicos, de forma que se puede decir que libré el incidente.

Luego de pruebas y exámenes me diagnosticaron que tengo una lesión en una arteria del lado derecho y que es necesario destapar esa arteria utilizando un “stend”, lo cual ocurrirá en el transcurso de las próximas semanas.

Fueron alrededor de 37 horas que estuve internado en el área de cuidados intensivos para mantenerme en constante supervisión; en realidad debería estar en cuidados intermedios, pero como esa área específicamente la tienen destinada para pacientes con Covid, ahí te voy a la zona VIP.

Para colmo de males, cuando entré y sin estar enterado me hicieron una prueba rápida de Covid-19 en la que salí positivo. Si a la trama que vivía la madrugada del lunes le faltaba algún ingrediente de emoción, ahí lo tenía, así que me hicieron la prueba normal para saber si en realidad estaba infectado.

Ni el primero ni el último que vive este cúmulo de emociones con variados resultados; tengo suerte y puedo platicar una historia que va en buen camino para concluir con un final feliz.

Aclaro, no estoy tirado al drama ni intento despertar lástimas, lo que hoy pretendo hacer es dar testimonio de agradecimiento a todas aquellas personas que preocupadas por mi salud me han pedido a lo largo de muchos años que me cuide y abandone los malos hábitos para las que siempre tuve un pretexto o una negativa, con los mismos estúpidos argumentos de “a mí no me va a pasar nada”, “yo el cigarro, la bebida o la comida la dejo cuando quiera” y cosas por el estilo. Estoy aprendiendo a la fuerza a dejar esos hábitos y créame que cuesta un trabajo enorme, pero con disciplina, esfuerzo y sobre todo el amor de mi familia, estoy seguro que saldré adelante.

En medio de la fragilidad que tiene la vida humana, hay que encontrar todos los puntos necesarios para sostenernos y darnos fuerza para poder sortear con éxito pruebas como esta.

Por cierto, pocas horas antes de abandonar el hospital me llevaron el resultado del laboratorio y me enteré que mi prueba de Covid-19 salió negativa. ¡Una buena!

ftijerin@rtvnews.com

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