Por José Jaime Ruiz

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@ruizjosejaime

Escribir desde la bilis siempre da malos resultados, al menos en el periodismo; mejor que el rumor, el humor. El color amarillo verdoso de la bilis regularmente deviene en amarillismo. Más que una defensa de las encuestas cuchareadas que realiza el periódico Hora Cero, el periodista Héctor Hugo Jiménez emprende una diatriba sin sentido. Como escribió Ernesto Sabato: Deje de gritar, caballero, mejore sus argumentos. Leo su artículo “Eloy y José Jaime” publicado el 9 de septiembre:

“Eloy Garza González es un pillo de la política que se cura en salud. Pero no es un ratero de baja monta ¡claro que no! Porque en el gobierno de Vicente Fox Quesada acumuló una fortuna que le hizo comprar ¡en 2010, al contado y con escrituras a su nombre!: una casa del Sorteo Tec, un lujoso departamento en la CDMX y una residencia en Pedregal de la Silla, en Monterrey.

“En 2010 tuve la oportunidad de escarbar en cómo un gris priistas (sic) que fue regidor en Apodaca se hizo de una fortuna que, después de ese mismo año, le ayudó a realizar torpes inversiones porque su voraz ambición le hizo dejar huellas que se descubrieron en el Registro Público de la Propiedad de la CDMX y en Nuevo León.

“En política hay una máxima: se puede robar, pero no hay que ser tan idiota poniendo propiedades, que difícilmente se puedan justificar con tu salario, en escrituras a tu nombre ante Notario Público.

“Cuando Garza González, corrido del gobierno de Rodrigo Medina de la Cruz, pone a escribir a sus achichincles como José Jaime Ruiz con una sarta de mentiras contra Hora Cero y Hora Cero Encuestas, cierto que me hierve la sangre y aprovecho para recordarle que no somos iguales.

Eloy y José Jaime, no somos iguales, porque soy una persona bien nacida. In-co-rrup-ti-ble para empezar. Que no robé del erario, ni compré tres propiedades y luego abrí dos antros -por cierto exitosos hasta antes de la pandemia-, llamados Mandela en San Pedro y Barrio Antiguo de Monterrey.

“Eloy, originario de Reynosa de una familia clase media hacia abajo, escribe en un pasquín digital que fundó José Jaime y seguramente son socios.

“Sepan los dos que me divierto cuando es necesario responder, porque mis padres me enseñaron a no ser dejado.

“Y espero que pronto la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), que sólo con escuchar las siglas provoca diarrea, escarbe en la fortuna de Eloy, ese muchacho reynosense que llegó a Nuevo León con las uñas bien afiladas, que abandonó al PRI y se fue a robar al sexenio panista de Fox.

Sobre José Jaime recuerdo que en los años 80 era una (sic) intelectual que escribía en (sic) suplemento Aquí Vamos de El Porvenir, pero luego la bohemia lo echó a perder.”

Hasta aquí los muy mejorables argumentos de Jiménez.

Con Eloy Garza González me une una amistad intelectual indestructible, no voy a defenderlo de las infamias del empleadillo de la familia Deándar. En eso Eloy no me necesita, él puede solo, además, no es mi asunto. Lo indestructible de esa amistad nos ha hecho ser copartícipes de aventuras intelectuales con el gran poeta Juan Gelman, por ejemplo (al cual le publiqué unos libros en mi editorial Posdata), pero también con periodistas de la talla, sólo menciono dos, de Sergio González Rodríguez y el argentino Martín Caparrós. Estoy seguro que Héctor Hugo no tiene ni tendrá nuestros alcances. Ya que ando de bohemio, reciclemos al clásico: Uno no es lo que quiere sino lo que puede ser, y es verdad sos un…

(Al paso, Eloy, ¿por qué no me dijiste que era tu achichincle y socio? ¡En verdad hubiera sido más obediente, incondicional y adulador contigo todos estos años! Y deberías de mostrarme el acta constitutiva de nuestra sociedad que, hasta ahora, la desconozco.)

El columnismo parroquial, ese periodismo de golpes de pecho, de doble o triple moral, como el dinosaurio de Monterroso, sigue ahí. Pero respetemos a cada quien sus farsas o su credibilidad. Ya nos lo cantaba Fito Páez, aunque modifiqué un poco su letra:

“No es bueno nunca hacerse de enemigos

Que no estén a la altura del conflicto

Que piensan que hacen una guerra

Y se hacen pis encima como chicos

“Que rondan por siniestros ministerios

Haciendo la parodia del periodista

Que todo lo que brilla en este mundo

Tan solo les da caspa y les da envidia”

Termino mi bohemia con José Alfredo, ¿quién mejor? Héctor Hugo Jiménez, El Incorruptible, dice que no somos iguales, que yo soy un canalla y que él es decente. ¡Sea! Y es entonces cuando, cuerpo adentro, empieza a brotarme un sonido límpido, incontenible que estalla en una enorme, estridente carcajada. Gracias, Héctor Hugo, mil gracias.

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