Por Jorge Narváez

Nada es para siempre, dice Sergio Pérez, piloto mexicano en la Fórmula 1, a una vivencia que tiene pocos resultados, pero grandes experiencias. Checo está por terminar su vínculo con Racing Point y tiene más segura su salida del máximo circuito que mantenerse.

Aunque han trascendido algunos acercamientos de otras escuderías con el tricolor, la verdad es que parece que lo están haciendo por mera cortesía y por puro morbo de saber lo que piensa el mexicano, sus deseos y expectativas como corredor.

Dicen que Red Bull lo quiere en sus filas, y no es un equipo mediocre pues han figurado pilotos de renombre como Sebastián Vettel, Daniel Ricciardo, Max Verstappen, quienes han obtenido una cosecha de podios considerables y buenos puntajes. Claro, como todos los equipos, también ha presentado desastrosas participaciones de pilotos y no quisiéramos que un mexicano sea parte de ese grupito.

No es muy común, o no se compara la rotación de corredores con la que sí hay de jugadores en otros deportes, esto por el número de participantes en cada equipo. Así que, partiendo de ahí, Checo la tiene complicada. Pero bueno, también hay otras categorías. Ahí está la Nascar.

La salida del mexicano fue sorpresiva para algunos, otros ya lo veían venir debido a algunas diferencias que había acumulado con los directivos de la escudería, que de la noche a la mañana anunció que esta temporada será la última que le apuestan al corredor azteca.

Checo tiene un margen de maniobra muy limitado para mover sus cartas y buscar una vacante en F1. A esto se le suma a la presión las negociaciones que pueda concretar con sus patrocinadores. El panorama pinta limitado pues las opciones de Pérez son ir a una escudería con menos, digamos popularidad, y bajar de categoría no le conviene a las marcas que invierten en él.

Sin un plan B, Sergio Pérez necesita la ayuda divina para tener un escenario que lo acerque a una idea más clara sobre qué decisión tomar para su futuro.

Así como al piloto le entristece separarse del equipo que lo arropó por siete años, también hay mexicanos preocupados por la situación. Es que el sólo pensar que Pérez es la única representación tricolor en la F1 y que estamos a nada de perderla, a más de uno le conmueve los sentimientos.

A la mayoría nos gusta ver ondear la bandera mexicana en grandes competencias. Le hacemos fiesta a los jugadores en el extranjero, le aplaudimos a los atletas en los Juegos Olímpicos y aún tenemos la oportunidad de apoyar a México en las carreras.

Ojalá Pérez encuentre acomodo en otra escudería para seguir disfrutando de los motores con sabor a México; si no, pues bueno, de todos modos los fanáticos seguirán viendo la competencia. En tanto, le queda considerar aquella frase de la película Cars, de Pixar: “Volar cual cohete, atacar como bólido”. Aunque ahora termine con una escudería, en donde vuelva a empezar no lo hará desde cero.

Fotografía: Internet

@SoyJorgeNarvaez

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