Por Félix Cortés Camarillo

Los que tenemos hijos o nietos adolescentes o tontos, a veces es lo mismo, sabemos que cuando uno de sus juegos electrónicos que frecuentan llega a mal término, aparece sobre la pantalla las dos palabras tétricas: game over. Se acabó el juego.

Para el presidente López el juego se acabó anoche.

Bueno, uno de sus muchos juegos. La rifa-no rifa del avión presidencial que no hay, terminó antes de las siete de la noche para anunciar que uno de los premios de veinte millones de pesos había caído en Nayarit -obviamente una institución de seguridad pública- y otro en el municipio de Aramberri en mi estado y que serán destinados los premios a las instalaciones de sanidad. Lo cual no tiene nada de malo. Pero la única certeza que tenemos los mexicanos, y que no se nos ha dicho, es que la venta de “cachitos” apenas cubre el monto de los premios. Todas las loterías del mundo ganan dinero en cada sorteo, millones de euros- dejando fuera la comisión de los billeteros. No es este el caso: apenas hay para pagar lo premios prometidos, sin contar los gastos administrativos, impresión, distribución y todo eso. Oseáse, negocio redondo donde todos pierden. En todo el mundo las loterías no se hacen para hacer gente rica sino para sacarles plata. A mí no se me puede olvidar la suerte extraordinaria de Fidel Herrera, ex gobernador de Veracruz, cuando en el iconico Café de la Parroquia presumió haberse sacado el premio mayor de la lotería nacional. Yo no dudo de que la diosa Fortuna que se dedica a sacarnos de pobres a muchos le haya favorecido a Fidel con su varita mágica. Sólo le pido que no se olvida de un humilde servidor, que también fue de los pendejos que compraron cachitos de quinientas lanas.

El asunto no es ese: ¿cuál es el próximo distractor que el mago de opereta que ejerce de Presidente de la República va a sacar de su chistera para que perdamos de vista los cien mil muertos por la pandemia, la crisis económica que de ahí se deriva en el desempleo, la ratería que de ahí viene, los carísimos sepelios que estamos enfrentando?

Los que observamos al presidente López sabemos que encontrará otro distractor. Se puede llamar, muy probablemente, Felipe Calderón, que es su objetivo favorito o Ricardo Salinas, que tiene más fuerza peligrosa. Pero eso es asunto de los publicistas del presidente López. Lo veremos esta mañana en la mañanera.

PREGUNTA para la mañanera porque no me dejan entrar sin tapabocas: con todo respeto, Señor Presidente, ¿Y si cancelamos todo el ceremonial que inventó Porfirio Díaz para celebrar su cumpleaños?

‎felixcortescama@gmail.com

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