Por Félix Cortés Camarillo

Siento más corazones

Que arenas en mi pecho….

Para la libertad, poema de Miguel Hernández Gilabert, muy bien cantado por Joan Manuel Serrat

Creo haberlo escrito en más de una vez en este sitio, pero no es ocioso insistir en ello, especialmente cuando se presta la ocasión. Yo nunca he sido “abajo firmante” de cualquier manifestación colectiva que se publique. Espero nunca serlo. Tengo muchos años de ejercer este el más noble de todos los oficios, y sigo teniendo acceso a medios de gran difusión o de modesto alcance, que acogen mis textos, que llevan mi profunda convicción sobre el tema que se trate, y consideran que deben ser difundidos. Eso me garantiza el honor de que mi firma solamente va debajo de lo que yo personalmente escribo y profundamente suscribo.

El manifiesto de seiscientos cincuenta y tantos intelectuales, artistas y otras yerbas denunciando la agresión a la libertad de expresión es un error conceptual hasta la fecha de hoy.

Sí, es cierto, el presidente López se ha hecho de una tribuna mediática cotidiana para denostar a todo aquel que no estamos de acuerdo con su personal estilo de gobernar. Sí, es cierto, las agresiones nominales a Enrique Krauze, Héctor Aguilar Camín, Carlos Loret de Mola, Víctor Trujillo y algunos cuyos nombres se me escapan, son agresiones viscerales, torpes, irracionales y -como dicen que dijo Aguilar Camín- pendejas.

Los que vivimos en esto de la información y su difusión sabemos bien que siempre y en todo el mundo el poder ha intentado dominar la conducta editorial de los medios de comunicación. Habitualmente se manejó a nivel dueños o concesionarios de medios, que requerían la simpatía del poder. Hoy, asegurada ésta, se va a las escaleras de abajo.

Cualquiera que siga las peroratas mañaneras de López Obrador y las preguntas sembradas de su equipo se muere de risa. Se trata simplemente de balones a punto para meter los goles ya prefrabricados.

El asunto es que, hasta el día de ayer el gobierno de López Obrador no ha restringido, de manera evidente probada y manifiesta, la libertad de expresión; se ha dicho con acierto que estamos hablando aquí de la difusión del pensamiento por medios de comunicación, no solamente de la libertad de expresión: para el caso es lo mismo. Enrique Krauze no se va a ir a de México, ni Aguilar Camín, como sugirió un imbécil favorito del presidente López.

No nos vamos a ir de aquí.

Porque desde que Hernán Cortés se cogió a la Malinche, y desde que el cura Hidalgo llamó a la insurrección suprimiendo la esclavitud, y desde que Morelos expresó los sentimientos de la nación, y desde que don Bomberito Juárez nos hizo entender que somos una nación y que tenemos voz, aunque no ejerzamos el voto.

Debiéramos hacerlo.

PREGUNTA para la mañanera porque no me dejan entrar sin tapabocas: con todo respeto, Señor Presidente, ¿le están dando una sopa de un chocolate familiar?

‎felixcortescama@gmail.com