Por José Jaime Ruiz

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@ruizjosejaime

Las columnas políticas de Monterrey leyeron mal la reunión que sostuvieron Ildefonso Guajardo y el alcalde de Monterrey Adrián de la Garza en El Mirador o, como sucede casi siempre, aceptaron la versión de los medinistas del encuentro, esto es, que Ildefonso había cancelado su precandidatura a la gubernatura de Nuevo León y había cedido dicha posición a Adrián. Nada más falso.

Este jueves se celebrará otra reunión, ahora en el Ambassador, con el senador panista Víctor Fuentes y Guajardo ya trabaja en otro encuentro con el senador de Movimiento Ciudadano, Samuel García. La estrategia de Ildefonso es catapultarse como un político de composición, de consenso, y no como un personaje de conflicto. Hasta ahora le ha ido bien con sus spots incluyentes y sus panorámicos multicolores, imitando a Google.

No pude obtener de Adrián de la Garza su opinión del encuentro con Ildefonso Guajardo, Adrián ha cerrado unilateralmente nuestra conversación, ni modo. El senador Víctor Fuentes tiene una perspectiva de su reunión de hoy con Ildefonso en el Ambassador: ambos desean la democracia y la democratización de sus respectivos partidos, el PAN y el PRI.

Para Ildefonso Guajardo se trata de emprender una cruzada para restaurar la grandeza de Nuevo León. Su estrategia es simple, pero profunda, es decir, convertirse en el político que suma, el que convoca a todos. La estrategia, sin embargo, traerá sus consecuencias con la política de conflicto que permea dentro de los partidos.

Ildefonso, al convocar a Adrián de la Garza, se aleja de la dupla Rodrigo Medina-Francisco Cienfuegos. Lo sugiere Guajardo cada que puede: hemos perdido doce años como gobierno, los sexenios de Rodrigo Medina de la Cruz y de Jaime Rodríguez Calderón. De entrada, Ildefonso acota su política de composición. Un sí a la relación con Adrián de la Garza, un no a la relación con Medina y Cienfuegos. El priismo que encabeza el exsecretario de Economía es un priismo contrapuesto al medinismo. También, explícitamente, se aleja del Ejecutivo aunque no debe de olvidarse que Jaime Rodríguez Calderón sigue siendo el gobernador. Otra cita pendiente, la de Alberto Anaya del Partido del Trabajo.

La reunión con Víctor Fuentes es un alejamiento de la dupla Raúl Gracia-Zeferino Salgado, los regenteadores del PAN actual. El acercamiento con Movimiento Ciudadano, primero con Samuel García y luego con Luis Donaldo Colosio, también lo aleja del priismo medinista. Aunque Ildefonso ya se reunió en privado con Samuel, Colosio y Agustín Basave, aun se construye un encuentro público. Reunirse posteriormente con Colosio será una bofetada a Paco Cienfuegos.

La cruzada de Ildefonso Guajardo tendrá su contraparte en Tatiana Clouthier, quien le critica su sumisión, al menos, a Enrique Peña Nieto y José Natividad González Parás, pero también con Clara Luz Flores Carrales, la (pre)candidata a vencer en las elecciones que vienen. La estrategia de una política de composición lo confrontará necesariamente con Morena. Como nos enseñó la Escuela de Turín (Michelangelo Bovero), la política de composición, para cumplirse, primero pasa por la política de conflicto. Hasta hoy la estrategia de Ildefonso es sólo una cruzada, falta mucho para tomar el cielo electoral del 2021 por asalto.