Por Waldo Fernández

No me canso de repetirlo, en esta guerra con el coronavirus tenemos que estar eternamente agradecidos del desempeño  de quienes a mi me gusta llamar “nuestro ejército blanco”.

Trabajadores y trabajadores del sector salud, ya sea público o privado, que literalmente se juegan la vida en la primera línea de fuego contra el covid 19. 

Médicos generales, médicos especialistas, laboratoristas, radiólogos, trabajadores sociales, enfermeros, hombres y mujeres a los cuales con nada les pagaremos la labor que han realizado en estos tiempos. 

De entre todos ellos quiero aprovechar este espacio para reconocer en particular el trabajo  de: LOS EMPLEADOS DE LIMPIEZA. 

Antes de la pandemia su labor ya era imprescindible pues son los encargados de mantener limpias las instalaciones de salud. 

Dese cuenta que si en cualquier lugar la limpieza y el orden son fundamentales en un centro de salud u  hospital puede ser cosa hasta de vida o muerte. 

Durante la pandemia su labor se ha vuelto aún más imprescindible puesto que los hospitales han tenido un flujo aún mayor de pacientes, pero además como es obvio la cantidad de trabajo se ha disparado y el riesgo ha aumentado como consecuencia natural del manejo de desechos infectados por el virus.   

Todos los días esos trabajadores de limpieza, desde el que barre o trapea en una sala de espera hasta el que tiene que sacar desechos de las salas de cuidados intensivos o quirófanos literalmente se juegan la vida junto a nuestros médicos.

Cada que un paciente logra vencer al coronavirus ellos también se alegran y  reafirman que su esfuerzo vale, y mucho, la pena…porque ¿sabe qué? Su trabajo también en parte fundamental cada que se salva una vida.  

Lamentablemente también hay que señalar que muchos de ellos, quizás la mayoría, son especialmente vulnerables no sólo a infectarse de coronavirus sino a las consecuencia laborales que eso conlleva. 

Subcontratados, con menores prestaciones y protección laboral, estos hombres y mujeres se juegan la vida y el trabajo al mismo tiempo. 

Falta mucho para que nuestro sistema de salud pueda ofrecer las condiciones económicas y laborales que se merecen quienes forman parte de él, PERO no podemos olvidar que los empleados de limpieza  también forman parte de este gremio y que también estamos en deuda con ellos. 

Seguramente no faltará quien cuestione su labor. Quien diga que para eso les pagan. Quien se queje de que los hospitales están sucios. Que hay mucha basura por todos lados, etcétera, etcétera, etcétera… 

Hay sectores en México que a veces se empeñan en regatear la empatía, y piensan que pueden cambiar algo si se la pasan juzgando y criticando. 

A ellos quiero decirles que nunca habrá personal suficiente para cuidar y limpiar nuestros hospitales y en general cualquier bien público. 

Nos corresponde a nosotros cuidar lo que es de todos y eso comienza, por ejemplo, con recoger nuestra propia basura. 

Sino vaya al exterior de cualquier sala de urgencia de un hospital y se dará cuenta de la cantidad de basura que quienes tienen un paciente internado dejan en la vía pública.   

Peor aún, no pocas veces repiten esa conducta dentro de los hospitales o clínicas. 

Regreso a lo más importante. Mi reconocimiento a estos guerreros que también forman parte de nuestro ejército blanco. 

Cuando la historia cuente cómo superamos esta pandemia ustedes aparecerán como otra división más del ejército blanco que nos ayudó a derrotar al virus. 

Mi reconocimiento y gratitud para todos ustedes.