Por Francisco Tijerina Elguezabal

“Chale.” // Yomero

Me extraña la rara forma de ser y pensar de quienes un día los ves defendiendo apasionadamente unos colores y una causa y de pronto, sin agua va, aparecen en el bando contrario, con nueva chaqueta y también ideas frescas, totalmente opuestas a lo que antes impulsaba, pero con la misma vehemencia y actitud.

Ayer que estuvo en la ciudad Yeidckol Polevnsky, Secretaria General en funciones y aspirante a la presidencia de Morena en el país, pude constatar una vez más la veleidosa forma de pensar y actuar de algunos “morenistas” (que hace muy poco tiempo recorrieron cual rosario un montón de partidos antes de acomodarse en el actual, para que vean que sí hay consistencia y congruencia en su proceder).

Cuando Yeidckol era la presidenta y estaban en la campaña del Presidente López Obrador, viajó algunas veces a Monterrey y un personaje me invitó en un par de ocasiones a conocerla y charlar con ella; por diversas causas no sucedió, pero el antecedente quedó grabado como una señal de la cercanía y confianza de Polevnsky para con esa persona.

Los tiempos cambian y ayer que cualquiera imaginaría que ese individuo estaría en primera fila apoyando en su gira de promoción a la mujer, resulta que ni siquiera se arrimó, porque su corazoncito ya late por otro de los aspirantes a la dirigencia: Mario Delgado a quien ahora acompaña y atiende en cada visita que hace a tierras regias, además de promover, promocionar y difundir en cuanto lugar puede.

No es difícil imaginar lo que ocurrirá si Delgado no llega a la presidencia del partido: seguramente el personaje dirá que de siempre supo que el triunfo sería de Muñoz Ledo y armará todo un discurso alabando la trayectoria, capacidad y experiencia del diputado, aderezado con una perorata alabando la democracia interna del partido y el respeto a la voluntad de las mayorías, no sin antes aventarse dos porras, una diana y tres fanfarrias al presidente López Obrador.

El hombre va prendiendo y apagando velas según le vaya en la feria. El próximo año, cuando no le den ninguna candidatura o si se la dan cuando pierda la elección, se quejará amargamente de que no tuvo apoyo del partido y cambiará de vela, de santo o tal vez hasta de partido.

Como su historia están las de muchos otros que juegan a la política de la conveniencia: “hoy me convienes”.

Desconozco, la mera verdad, si Yeidckol habrá preguntado por aquel hombre que la atendía en sus anteriores giras, pero tampoco hay que ser muy inteligente para darte cuenta de que como ya las estrellas no se alinean en torno a la señora, pues el personaje ha cambiado de aires, rumbos y preferencias, como lo hacen muchos otros.

Se pueden engañar ellos mismos, pero no engañan a la ciudadanía jamás y a fuerza de verlos cambiarse una y otra y otra vez de chaqueta, no son tomados en serio por parecer “tutti-frutis”, sin convicciones, sin congruencia, sin ideas sólidas y con mucho más interés en su conveniencia que en cualquier otra cosa.

Eso sí, deben tener una amplia colección de chaquetas.

ftijerin@rtvnews.com