Por Verónica Malo Guzmán

@maloguzmanvero

You see my problem is this
I’m dreaming away
Wishing that heroes, they truly exist…
But to lose all my senses
That is just so typically me
Oh baby, oh
Oops, I did it again
(Ups! Lo hice de nuevo)
Britney Spears, región 4T

Este nuevo episodio empezó con un tuit. Empatía cero; diplomacia olvidada.

¿Era necesario mencionar la tragedia de una persona… y de toda una familia? Como figura pública que es, Tatiana Clouthier debería disculparse con los enfermos, las enfermas.

En fin, en lugar de explicar lo sucedido en la votación de los fideicomisos de forma ordenada y con calma, prefirió atacar argumentando una cuestión muy personal y dolorosa del interlocutor.

¿Pero por qué la soberbia? ¿Será que, como se rumora, la diputada ahora sí ya amarró la candidatura por Morena para la gubernatura de Nuevo León? Tal vez por eso está tan crecida y responde de forma peyorativa a quienes cuestionan —con o sin razón— su actuar. 

Olvida que se debe a las personas que votaron de forma indirecta por ella (llegó al congreso por la vía plurinominal), pero también a los que no sufragaron a favor de Morena.

Si está pensando en buscar el voto popular, sería el momento de cambiar de estrategia al contestar a los cuestionamientos… En el horizonte se ven venir muchas críticas; más vale que se vaya acostumbrando a ellas.

Se disculpó por haber ofendido a la gente con cáncer, pero le faltó contundencia en el arrepentimiento.  No, Tía Tatis, nadie sacó de contexto tu tuit. Tu acto de contrición debió haber empezado por un contundente “me equivoqué y pido perdón”. Y después cualquier otra explicación. 

Pudiera la hija del Maquío aprenderle algo a Claudia Sheinbaum y tomar las confrontaciones que le llegan —de nuevo, sean justificadas o no— generando reacciones menos explosivas y más sensatas.

Y ya que estamos en ello (en cuestionar, me refiero), cierto es que Tatiana Clouthier NO votó por la desaparición de los fideicomisos. Sin embargo, siendo justos, sí estuvo presente en el pleno, con lo cual ayudó a que hubiera el quórum necesario para que la votación fuese válida. Al final, con su presencia, apuntaló la decisión de desaparecer muchos de los fideicomisos nacionales. En otras palabras: no es tan cínica como Mario Delgado, quien apoya sin rubor lo que no comparte, pero bien que ayuda a que suceda.

La legisladora pierde el estilo al apoyar por disciplina, sin siquiera cuestionarse si hay algo de correcto en lo que es a todas luces errado… Tatiana en otras circunstancias seguramente habría votado por conservar los fideicomisos, pero tal vez en aras de ser la ungida del presidente de la república para Nuevo León, prefirió jugar al Tío Lolo —o a la Tía (Tatis) Lola— y guardar silencio sobre dicho tema.

Ese estilo de complacencia y harto servil a la 4T es precisamente el que no convence al electorado regio. ¡Y vaya que Tatis necesitará convencer! Porque, como se ven las cosas, Clara Luz Flores —que se iría por el PAN si Morena se decidiera a favor de Tatiana— la arrollaría en las elecciones. Mientras Tía Tatis se ha mantenido en la tranquilidad de su curul, Clara Luz se ha dedicado (claro, junto con su marido) a recorrer el estado. Ella se irá con el partido que sí le “reconozca” su trabajo…

Así las cosas, desde la campaña de López Obrador, dos regios pensaron que iban a gobernar México y se equivocaron. Alfonso Romo y Tatiana no han logrado imponer su agenda, vamos ni siquiera sus ideas. Si no se ponen abusados, ahora tampoco lograrán gobernar Nuevo León.

Pero volviendo a la contienda estatal, lo que sí, antes de cantar victoria cualquiera de estas contendientes, una y otra respetable dama, bien harían en voltear a ver al caballero Luis Donaldo Colosio Riojas. Él iría solo por el MC —Samuel García debe hacerse ya a un lado— y puede superarlas por muy amplio margen a las dos. Están avisadas.

Y es que estas jugadoras han olvidado la máxima de cualquier polític@: hay que ser aunque sea un poquito más coherente con la ideología, el proyecto y las convicciones. ¿No creen?