Por Obed Campos

La nota, en la comparecencia de ayer de Genaro García Luna en un tribunal de Nueva York, no la dieron las escandalosas acusaciones en contra del exhombre fuerte de la seguridad en México bajo el mando del expanista Felipe Calderón.

De la comparecencia, que efectivamente se esperaba escandalosa pero por sus revelaciones, lo que nos dejó es la mala “representación” de periodistas mexicanos que no supieron o no quisieron atender las formas de seriedad que un evento de esos requiere.

El juez Brian Cogan tuvo que suspender la audiencia por la falta de orden de parte de los representantes de los medios de petatiux… La periodista Laura Sánchez Ley en su cuenta Twitter consignó que alguien gritó: “Pinches reporteros mexicanos”.

Y como en tantos otros vergonzosos eventos, los periodistas mexicanos, en un acto que puede ser visto como intento de sabotaje por parte de los poderes negros que manejan muchos hilos de la prensa en este país, fueron el amargo centro de atención.

Como bien escribió una colega en su cuenta de Twitter ayer, yo tampoco creo que haya sido una novatada lo de tener los micrófonos abiertos.

A cubrir un evento de ese tamaño no mandan a cualquiera y cuesta un dineral el tener un enviado internacional, nada mas sacar la visa especial de periodista que se requiere para cubrir el juicio.

“Tras el sabotaje de reporteros mexicanos en la audiencia de hoy, que forzó al Juez Cogan a suspenderla por un rato, pueden estar periodistas sobornados por García Luna, que le siguen siendo leales ¿Será?”, escribió otra periodista en su cuenta de Twitter.

Este incidente, que deja por los suelos la reputación de todos los representantes de los medios nacionales, me recordó el evento de Mauricio Ortega, exdirector de La Prensa, quien en el 2017 robó varios artículos tras un partido de futbol americano, incluido el jersey de Tom Brady, quarterback de Patriots.

¿Cómo nos quitamos de encima ese estigma los “pinches reporteros mexicanos”?

Que Samuel se baja si…

Cada vez suena más fuerte la especie de que Samuel García Sepúlveda ya sabe que, aunque logre la candidatura de su partido, no logrará ser gobernador en el período que viene, ya ve usted, por tanto escándalo consecutivo en el que se ha visto envuelto el muchacho.

El chisme es que el senador ya dijo que sí deja la candidatura a otro (u otra) siempre y cuando le den una diputación plurinominal a su esposa, la influencer Mariana Rodríguez, para que el negocio siga en familia.

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