Por Francisco Tijerina Elguezabal

“Nunca se miente tanto como antes de las elecciones,
durante la guerra y después de la cacería.” // Otto von Bismark

Las elecciones del 2021 en Nuevo León son, desde ya, atípicas.

No sólo por las condiciones y circunstancias que impondrá el Covid-19 a las campañas, sino por la dinámica que impone el nuevo acomodo de fuerzas políticas en el país que mantiene, hoy por hoy, en vilo y en la indefinición a la mayoría de los institutos políticos.

En procesos anteriores a estas alturas ya todo el mundo tenía claro quiénes serían los diferentes candidatos a la gubernatura y las principales alcaldías y las negociaciones se daban en las diputaciones locales y federales, pero reitero, el escenario estaba definido y no había grandes sorpresas.

Hoy nadie sabe nada.

El único caso que puede darse por sentado tal vez sea el del PRI con Adrián de la Garza para gobernador y Paco Cienfuegos para la alcaldía de Monterrey; ¿lo demás? ¡quién sabe!

Clara Luz alarga la decisión hasta el último instante y con ello hace que el resto de los participantes sigan sentados en el filo de sus asientos por el temor de pararse y perder la silla.

¿Será que Samuel puede lograr su cometido de ser candidato a gobernador? ¿Qué pasará con Luis Donaldo?

¿A qué está jugando en realidad Ildefonso? ¿Qué busca o cómo ganaría?

En el PAN no se ven nada claras las cosas a pesar de la insistencia de Víctor Fuentes por levantar la mano porque los dueños del blanquiazul hacen como que no lo ven y está claro que no le dejarán ser el abanderado de su partido.

¿Jugará el resto a las coaliciones? ¿Con quién se unirá el PT? ¿Quién será el candidato de Morena? ¿Van a proponer algo los Verdes?

Son muchas las variables y demasiados los puestos en juego, pero el momento de las definiciones se acerca y hasta hoy, repito, no hay nada en claro.

Y agréguele a lo anterior el tema de la paridad por el que más de cuatro partidos se están comiendo las uñas porque no tienen la cantidad de mujeres suficiente y no saben de dónde las van a sacar.

Como corolario anote usted el lío que se traen localmente en Morena en donde no hay un liderazgo real y todos se sienten dueños, aunque esperan que desde algún lugar del cielo les caiga un rayo que les informe quién será su abanderada o abanderado para la gubernatura y a partir de ahí a repartir el pastel.

Esto será atípico, pero harto interesante.

ftijerin@rtvnews.com