Por José Jaime Ruiz

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@ruizjosejaime

Ninguno de los precandidatos a la gubernatura de Nuevo León ha creado la narrativa del “nosotros”. Las inercias de la alicaída partidocracia, los intereses personales y el idealismo en las propuestas son lo de hoy. Un ejemplo es el del senador Samuel García, quien empezó denostando al presidente Andrés Manuel López Obrador, se dio cuenta de su error de enfoque y, entonces, arremetió contra el gobernador Jaime Rodríguez Calderón.

En los amarres de la alianza federalista, Samuel tuvo que cambiar de target: ya no podía “pegarle” al Bronco y, por tanto, se decidió por hacer del pacto fiscal su eje central de campaña. Esos vaivenes, sumados a sus decisivos errores de comunicación política en las redes sociales, lo desplomaron en las encuestas y en la intención de voto.

El ejemplo lo despliego porque, a diferencia de 2015, no existe en la ciudadanía de Nuevo León una pretensión única, es decir, acabar con la partidocracia del PRIAN, por un lado y, por el otro, someter al escrutinio el sexenio desastroso de Rodrigo Medina de la Cruz. Tampoco ahora existe un factor de un candidato carismático, y polémico, como lo fue el Bronco. La precandidata más bronca fue Tatiana Clouthier, pero no estará en la boleta.

¿Qué une a los nuevoleoneses para que exista un “nosotros”?

Por desgracia, los negativos: existimos por la frágil economía, por la pandemia, por la inseguridad, por la crisis en la educación, por la crisis en la salud. El “nosotros” es un nosotros negativo y ningún precandidato ha encontrado una narrativa positiva que baje a los ciudadanos, horizontal e incluyente.

El senador Víctor Fuentes, del PAN, y el exsecretario de Economía, Ildefonso Guajardo, hablan de la grandeza de Nuevo León, regresar a la grandeza, pero ¿cuál grandeza? ¿La de consumo de cerveza y futbol? ¿Cuál grandeza empresarial? ¿La de Ternium? ¿La de Heineken? ¿Dónde quedaron Cydsa, Vitro, Alfa…? ¿Cuál grandeza obrera… la de los héroes en manga de camisa de Alfonso Reyes? La grandeza regia es una entelequia.

Quien quiera ganar las elecciones del próximo año tendrá que encontrar la narrativa de un nosotros. Al contrario de la frase de Borges, que una la empatía, no el espanto. Una narrativa incluyente, crítica, horizontal, femenina y feminista, que defienda a los grupos vulnerables y a los jóvenes, que se base en una política de composición, no de conflicto, y que cambie el YO y el TÚ por un NOSOTROS posible. ¿Quién le entra?