Por Francisco Tijerina Elguezabal


“La peor decisión es la indecisión.” // Benjamin Franklin

A ese grupo importante de personas que terminan definiendo el rumbo de cada elección sin tener preferencias por partido o candidato y que se les conoce como “los indecisos”, se suma hoy otro grupo de similares condiciones de indecisión, pero que ocupa el otro lado de la mesa: los candidatos indecisos.

Y no es que no tengan claro lo que desean, que eso siempre lo han sabido, sino que no terminan de amarrar en qué partido y bajo qué condiciones lo pueden hacer.

El problema es y no, al mismo tiempo, difícil, porque más que los puestos lo que están batallando para definir es la repartidera de cargos, que son un titipuchal.

Porque “si te cedo mi lugar y apoyo a tu candidato, pero, ¿qué me das a cambio?” y ese tipo de cambalaches son muy caros.

A lo anterior hay que sumarle los rencores y pleitos de antaño, las viejas rencillas y los agravios de otros comicios, aunque me queda bastante claro que más que idealistas, la mayoría de nuestros políticos que toman las verdaderas decisiones son bastante prácticos y con tal de ganar ventajas son capaces de olvidar hasta las mentadas de madre que se lanzaron unos a otros.

El estira y afloja es de 24 horas porque el tiempo apremia y para ello se buscan todos los caminos posibles, se ejerce presión, se cobran y se piden favores, se recurre a los viejos y nuevos cuadros, a los compromisos, empresarios, curas, periodistas, a quien sea que pueda darle un empujón al carro y convencer a quien no se deja.

Y mientras las cúpulas de los grandotes se pelean por las sillas más importantes (sin dejar de lado el resto del sillerío), los chiquitos se comportan como verdaderos mercenarios gritando a voz en cuello: “¿Quién da más, quién da más?”

Por eso la tardanza de Clara Luz en definirse, porque no le prestarán el membrete así como así, tendrá un alto costo y seguro están negociando.

Pero en las mismas andan PRI y PAN viendo si se unen para darle la batalla a Morena en lo que sería una unión inédita; el problema aquí siguen siendo las cabezas, ¿quién va como candidato a gobernador y quién a Monterrey? Y en eso no terminan de ponerse de acuerdo.

En Movimiento Ciudadano topen chivas y chillen llantas irá Samuel, porque ya pagó por eso, porque el partido es suyo, porque no se trata de democracia sino de hice todo para mí y le voy a seguir, aunque a la hora de los votos termine consiguiendo casi nada, muy alejado de las falsas proyecciones de las encuestas patito que patrocina por doquier.

Los demás no cuentan, van de comparsa, de actores de relleno pretendiendo mantener el registro y con ello seguir recibiendo los dineros públicos que se reparten cual botín sus dirigentes.

Es más fácil armar un rompecabezas en 3-D de 10 mil piezas que organizar las planillas para las elecciones, el problema es que el tiempo se acaba y si no se deciden y no terminan de negociar, acabarán quedándose “sin Juan y sin las gallinas”, colocando a los mismos de siempre para, como de costumbre, recibir los mismos votos de siempre.

ftijerin@rtvnews.com