Por Eloy Garza González

Ayer comí con uno de los tantos aspirantes a gobernador. Ya con unos Sambucas para el desempance me pidió mi apoyo (yo no sé a qué si todavía no se lanza). Le dije que no. Debí esperar hasta el final de la comida, porque a raíz de mi desaire, pidió que nos dividiéramos la cuenta, cuando fue él quien me había invitado.

Sin embargo, no me quise aguantar a decirle lo que pienso. Y lo hice bajo un razonamiento muy sincero: estas próximas campañas no son para viejos. Y mi amigo ya anda arriba de los sesenta abriles. Yo también no canto mal las rancheras en cuestión de edad. Ni me cuezo al primer hervor. Pero yo no voy de candidato a nada, ni de los Rotarios, porque no votaría por mi ni mi perro Mito.

Las campañas que vienen no tienen precedente por culpa de la pandemia.De ellas estarán excluidas las personas de la tercera edad, quienes formen parte de grupos vulnerables, y quienes por un motivo u otro, no puedan exponer su salud en los recorridos de colonias. Aunque quieran, no podrían. Por supuesto hay viejos muy populares, pero esos no necesitan hacer campaña. Podrán quedarse en su casa viendo Netflix y aún así ganarán muchas casillas. Otros casos similares son los viejos que ya ganaron una diputación (por ejemplo), y pretendan continuar en su escaño. Por eso casi les ordenó Mario Delgado a sus legisladores de Morena que buscarán reelegirse: para no batallar con candidatos nuevos.

Pero una campaña a gobernador es cosa muy distinta: mentiría el viejo que diga que no tiene hipertensión, diabetes, mala circulación o cualquier otra falla en la maquinita, que pueda exponerlo al coronavirus. Y como diría Matusalén: primero la salud.

Mi amigo me recordó previsiblemente que ahí estaba el ejemplo del casi octogenario Joe Biden. Pero esas son palabras mayores. Además, Biden realmente no hizo campaña. Trump sí la hizo y por eso se enfermó.

Con el dolor de su corazón, mi amigo debería dejar la campaña para gobernador a gente joven como Clara Luz, Samuel García, Víctor Fuentes o Luis Donaldo Colosio. Eso, o buscar que lo postule una alianza entre partidos, para que otros le hagan su campaña en tierra, mientras él se dedica a subir selfies en Facebook