Por: Obed Campos

¿Qué se puede decir de los zafarranchos de los morenistas ayer domingo en Nuevo León? ¿Que los morenos mostraron su verdadera cara? ¿Qué son unos chivos en cristalería? 

Se puede decir todo lo que usted quiera del desaguisado, nada mas no caer en el simplismo del líder nacional Mario Delgado Carrillo, quien culpó al gobierno del estado de la bronca, cuando claramente se ve que el movimiento es intestino de su partido.

Los organizadores del desaguisado, trabajen para quien trabajen, tienen nombre y apellido: la diputada (siempre en los mejores eventos) (de box) Celia Alonso, quien a la menor provocación escucha sonar la campana y lanza su mejor golpe, un tal Ramiro Alvarado, quien dice y cree que mueve el pandero y el regidor del municipio de Escobedo, (quien debió ser luchador en otra vida), Cuauhtémoc Sánchez, quienes golpearon a ancianos, mujeres y niños.

¿Cómo estaría la perra de brava que hasta la lideresa Bertha Puga no pudo entrar a los eventos?

Clara Luz Flores Carrales todavía no es la candidata oficial a la gubernatura del partido y ya ve usted.

Ahora que, hablando en plata limpia, si no es Clara la candidata y estos bandidos se salen con la suya, qué papel creen que va a hacer el partido del presidente en las próximas elecciones en Nuevo León. ¿El de siempre?

El periodista Omar Elí Robles, a quien desde aquí le mando un abrazo fraternal, bautizó (y bien) a Morena como “La Prieta Cachonda”… Y eso es en lo que, al menos en Nuevo León, líderes lacras han convertido al partido del presidente.

Y al líder Mario hay que recomendarle que contrate quien le haga panoramas políticos, pero que le sepa al tema, de las regiones que visitará en este México diverso en el que vivimos, para no andar dando palos de ciego.

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