Por José Jaime Ruiz

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@ruizjosejaime

Intento hoy un ejercicio de rumorología.

Leo en Proceso: “En el directorio oficial de la Oficina de la Presidencia de la República, Gabriel García Hernández aparece como el único empleado de la Coordinación General de Programas Federales, de la que es titular, y sólo tiene una persona por encima: el presidente Andrés Manuel López Obrador”.

Y Gonzalo López Beltrán, el hijo de Andrés Manuel, agrego yo.

Continúa Proceso:

“Pero en los hechos, García no está solo. Controla una de las estructuras más importantes en el proyecto político de la Cuarta Transformación, con una nómina anual de más de 3 mil 233 millones de pesos, encargada de repartir los más de 191 mil 200 millones de pesos en programas sociales. En cada estado le obedece un ‘superdelegado’, tiene a más de 250 ‘subdelegados’ en los principales municipios del país, y más de 18 mil ‘servidores de la Nación” aplican sus instrucciones a lo largo y ancho de México’.”

El jefe formal de García Hernández es el presidente, su jefe real, cotidiano, es Gonzalo López Beltrán quien, trascendió, estuvo desde el domingo hasta el día de ayer en Nuevo León. ¿A que vino? Pues no sólo a ver ganar en el Palacio Sultán a Monterrey 3-0 a Águilas de Mexicali para dominar la serie.

Hijo de tigre pintito, López Beltrán es un aficionado al beisbol… pero también a la política, a la política electoral. Por eso se anduvo paseando por Querétaro, San Luis y Monterrey.

¿Evaluó las encuestas sobre la gran ventaja que tiene Luis Donaldo Colosio en ganar la alcaldía de Monterrey por cualquier partido?

No lo sé.

¿Participó en una reunión con Luis Donaldo para negociar su candidatura por Morena a la alcaldía de Monterrey?

Tampoco lo sé…

Sólo sé que cuando el río suena…