Por Obed Campos

Para los regios que tienen su corazón roto porque no tuvieron acceso al llamado “Black Friday 2020”, les va a doler más lo que les voy a platicar: la frontera no está cerrada del todo.

No señor, el tráfico está prohibido para vehículos particulares de aquí para allá, pero los autos con placas de estados norteamericanos pueden ir y venir a placer.

Así que entran y salen de México como Juan por su casa… Eso sí, me platican que al menos de este lado, a todos les toca semáforo en rojo, pero en la revisión aduanera.

Con una política tan laxa como esa, sabe usted cuando vamos a lograr controlar el coronavirus… Pues nunca.

Y todavía no comienza el “Guadalupe-Reyes” mientras nuestros paisanos, (con pena y todo, pero se tiene que decir) preparan maletas y virus cargados para venirse a pasar el asueto decembrino por acá… y aparte de sus dólares, dejarnos una buena ración del virus.

Pero como en todo, la autoridad mexicana papeando moscas y pisando con cuidado, para no tropezarse con la lengua.

SAMUEL: PROMESAS RECICLADAS

El senador con licencia y aspirante a ser candidato a la candidatura (así se debe de escribir, no crea usted que caigo en redundancias) Samuel García Sepúlveda coincidió con el presidente López en una promesa reciclada y refriteada, como dirían los clásicos: El llamado Proyecto Interserrano que, de hacerse realidad, y ser cierta la leyenda de Santa Clos, uniría la Carretera 57, o Carretera Central, con la Carretera Nacional, a través de un proyecto, en estos tiempos de ausencia de billetes, más que faraónico.

La verdad es que no sé quien recordó primero el proyecto, si López Obrador, al recordar al abandonado Nuevo León o García, en su gira de este fin de semana pasado por los municipios surianos y serranos de Doctor Arroyo, Zaragoza y Galeana.

Prometer no empobrece, y eso, nuestros políticos, lo saben muy bien.

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