Hasta el 30 de noviembre en China se tienen detectados más de 10 mil casos de brucelosis, una enfermedad bacteriana causada por varias especies de Brucella y que tiene síntomas parecidos a la gripa.

La Comisión de Salud de Lanzhou informó que hasta el último día del mes pasado se habían hecho 79 mil 357 pruebas, incluidas 10 mil 786 repetidas y 68 mil 571 pruebas reales. En total 10 mil 528 personas dieron positivo.

Hasta el momento no ha habido ninguna muerte por esta enfermedad, de acuerdo con las autoridades de Lanzhou.

El brote se dio por una fuga en la fábrica farmacéutica biológica de Zhongmu Lanzhou, propiedad de China Animal Husbandry Industry Co, entre julio y agosto de 2019.

La fábrica utilizó desinfectantes caducos para fabricar vacunas contra la brucelosis y dejó la bacteria en su gas residual. Este formó aerosoles que fueron transportados por el viento hasta el Instituto de Investigación Veterinaria de Lanzhou, donde se formó el primer brote, concluye una investigación. El sitio de producción de vacunas se cerró en diciembre de 2019 y se desmanteló en octubre pasado.

Hasta el pasado 5 noviembre se habían detectado más de 6 mil personas con brucelosis en Lanzhou, la capital de la provincia de Gansu en el noroeste de China.

¿Qué es la brucelosis?

La brucelosis es una enfermedad bacteriana que afecta principalmente al ganado vacuno, porcino, caprino y ovino y a los perros. Las personas que resultan enfermas es por contacto directo con animales infectados, comer o beber productos animales contaminados o inhalar agentes transmitidos por el aire, indica la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los síntomas son parecidos a la gripa: fiebre, debilidad, malestar y pérdida de peso; pero también se presenta en otras formas atípicas. En muchas pacientes los síntomas son leves.“La expansión de las industrias animales y la urbanización, así como la falta de medidas higiénicas en la cría de animales y en la manipulación de alimentos, explican en parte que la brucelosis siga siendo un peligro para la salud pública”OMS