A seis meses del inicio de la reactivación económica y ante el disparo en el número de contagios de Covid-19, Nuevo León dispuso la suspensión de actividades no esenciales durante el fin de semana.

Tras una ligera mejoría e incluso una etapa de meseta, el Semáforo Epidemiológico implementado por el Gobierno del Estado y evaluado por el Consejo de Seguridad en Salud arrojó, al cierre de la última semana, cuatro indicadores en verde, dos en naranja y cuatro en rojo.

En un intento por reducir la incidencia, se determinó la aplicación de medidas más estrictas y la reducción de la movilidad.

Sábados y domingos, centros comerciales, cines, casinos, salones de eventos, museos, iglesias, templos, gimnasios, mercados, supermercados, tiendas departamentales y restaurantes, permanecerán cerrados, e incluso se prohibirá la venta de bebidas alcohólicas.

El pasado mes de junio, la Secretaría de Economía y Trabajo, en coordinación con la Secretaría de Salud, inició la reapertura escalonada de empresas y negocios que se vieron obligados a cerrar sus puertas ante la emergencia sanitaria por la pandemia.

Para ello se elaboró un semáforo con base a diez indicadores en el que se estableció dar un paso atrás en caso de registrarse cuatro rojos.

Luego de tres meses de inactividad, establecimientos comerciales con ventas al menudeo  reanudaron operaciones a un 30 por ciento de su capacidad y exclusivamente hasta las 22:00 horas.

“Todos los sitios que no estén dentro de la lista de no abrir podrán hacerlo si cuentan con las medidas de higiene”.

“Estaremos supervisando a partir de mañana, negocio que no cumpla, que abra y no cumpla será cerrado de manera definitiva, así sea un centro comercial, así sea el negocio de quien sea, estamos actuando de buena fe”, refirió el gobernador Jaime Rodríguez Calderón ante el arranque de la reactivación.

Sin embargo, la disposición abrió la puerta al relajamiento de las medidas de prevención por parte de la ciudadanía, quienes se volcaron a las tiendas, incrementándose el promedio diario de casos positivos.

Los pacientes hospitalizados también fueron al alza pero, al haber margen, en semanas subsecuentes los horarios se extendieron a las 22:00 horas y se optó por ampliar el aforo a un 50 por ciento en los sitios ya aperturados, además dereactivar el sector entretenimiento en una primera etapa.

Derivado de una baja sostenida en la cifra de infectados, la cual cayó de un promedio de 800 casos diarios a alrededor de 400, el Consejo de Seguridad en Salud decidió avanzar un paso más en la reapertura.

Para finales de agosto, cines, casinos, parques, salones de eventos, quitas, gimnasios, ligas deportivas, spas, salas de tatuajes, obtuvieron luz verde para operar a la mitad de su capacidad.

“En centros comerciales aumenta el aforo del 30 al 50 por ciento, en restaurantes, iglesias y centros de culto también, hoteles, parques públicos y privados, cines, gimnasios, spa, museos, teatros, casinos, y autocircos”.

“También en exposiciones, congresos, salones de eventos, cuatrimotos, ciclistas, celebraciones dirve/thru”.

“El hecho de que estemos abriendo negocios no quiere decir que ya tengamos resuelto el problema, los estamos abriendo porque la gente necesita trabajar, necesita comer, los negocios necesitan reestablecerse, no porque queramos poner a alguien en riesgo”.

Cuestionado sobre si se estaba preparado para un rebrote, el mandatario estatal aseguró que sí, pero actuarían antes de llegar a un escenario catastrófico.

En todo momento el llamado a la población fue a no bajar la guardia y reforzar las medidas de higiene.

“Esperemos no haya rebrote, vamos a hacer esto con toda la responsabilidad para cuidar que no exista, pero pudiera ser sino cumplimos y todos nos relajamos”.

“(Entonces) estamos preparados si hubiera un rebrote, por eso la idea que tuviéramos un 50 por ciento de camas ocupadas de terapia intensiva, por si llegará haber un rebrote, estamos listos”.

“También tenemos medicamento para ello, estamos listos si llegara a pasar”, explicó.

No obstante, apenas dos semanas después, las hospitalizaciones y positivos registraron un incremento acelerado.

Lejos de una movilidad ordenada, la población salió a las calles y retomó su vida normal, olvidando el uso de cubrebocas y la sana distancia.

Las fiestas y reuniones se intensificaron sin precaución alguna, pese a la advertencia de permanecer en casa de no desempeñar una actividad esencial.

Se rebasaron una vez más los 600 infectados al día, alertando a las autoridades de salud.

Como una nueva medida para evitar un rebrote, estado y municipios acordaron facultar a las policías para suspender fiestas y reuniones, incluyendo sanciones económicas a los reincidentes, así como detener a quienes no porten cubrebocas.

Mediante un decreto publicado en el Periódico Oficial del Estado y con vigencia del 1 al 31 de noviembre, se ordenó el uso obligatorio de cubrebocas en la vía pública y establecimientos que se dediquen a actividades reguladas, incluyendo a personas que arriben a la entidad procedentes del extranjero.

El acuerdo contempló sanciones administrativas y económicas, trabajo comunitario y arresto hasta por 36 horas a quienes no lo utilicen correctamente.

Por otro lado, se suspendieron eventos en quintas, salones de eventos y domicilios particulares en caso de tener un aforo de más de 20 personas o detectarse la omisión de los protocolos de prevención.

Los reincidentes fueron acreedores a multas de entre 20 mil y 100 mil pesos a cargo del impuesto predial.

Un mes después, lejos de una mejoría, diciembre arrancó con lo que Rodríguez Calderón calificó como “cifras alarmantes”, toda vez que se superaron una vez más los 800 contagios, cifra que no se registraba desde junio pasado.

Este jueves, el Consejo de Seguridad en Salud instruyó el cierre total de diversos rubros durante el fin de semana.

“Ahora tenemos que tomar acciones contundentes, no tenemos otra opción, no hay que bajar la guardia, hay que tomar acciones estrictas, duras, que duelen, pero es necesario para salvar muchas vidas”.

De esta manera, centros comerciales, zapaterías, mueblerías, tiendas departamentales, tiendas de ropa, mercados rodantes, centros religiosos y de cultos, supermercados, plazas y parques públicos, deberán cerrar sus puertas.

Tampoco abrirán gimnasios, clubes deportivos, spa, comercios, salas de tatuaje, museos, teatros, casinos, cines, autocinemas, circos, exposiciones, congresos, ferreterías, salones de eventos y ligas deportivas, entre otros.

Además de declararse Ley Seca y restringir los restaurantes a servicio a domicilio.

Farmacias, boticas y droguerías, tiendas de conveniencia y abarrotes menores, servicios médicos y funerarios, servicios de seguridad privada, estaciones de combustible, talleres de reparación automotriz y bancos, podrán operar con normalidad.