Por José Jaime Ruiz

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@ruizjosejaime

La vuelta al mundo en ochenta años y la vuelta al día en ochenta mundos. Aventurero como el personaje de Verne, Héctor Benavides cada día nos regala, más allá del optimismo o pesimismo, esas ochenta, más o menos, notas informativas. Hombre insignia, es el periodista vivo más importante de la ciudad y uno de los mejores del país. La disciplina es su marca personal.

El Güero Benavides o el Arqui. Güero más que por sus ojos claros, límpidos. Arqui porque ha construido una vida dedicada a los otros, no a sí mismo. Reportero, sabe que la nota no se lee, se investiga. Si algo es Héctor es reportero. Y resulta que la vieja guardia es siempre la vanguardia periodística.

A Héctor nada de la noticia le es ajeno. De joven el entretenimiento, de adulto el reportaje y la generosidad social en programas que nadie había inventado. También esos domingos nocturnos donde le dio a la ciudad inclusión, pluralidad, debate. Héctor encarna al periodista total y esa es su enseñanza para todos nosotros.

La tentación de sus carraspeos etílicos de juventud fue superada. El amor a la vida, desde su crítica soledad, lo volvieron el obseso de la comunicación que todos conocemos. Así me lo topaba en una revistería de Garza Sada, comprando los periódicos de la capital a mediodía o en algún bar o restaurante del centro de Monterrey leyendo con fruición esos periódicos.

Héctor Benavides escribe: “Me hubiera retirado si hubiera seguido sin voz, después de perderla durante un mes, en junio de 2017”.

El retiro no es tu destino, Héctor. Tu voz va más allá del sonido porque el sentido, el sentido periodístico que recorre tus venas, es tu razón de ser. En el periodismo el sonido es hijo del sentido.

Los ochenta del Arqui son una fiesta.

Hoy te celebro, Héctor. Te celebramos la vuelta al día en ochenta mundos de siete a nueve en nuestras noches regias. Anfitriones en el gozo de tenerte en nuestros hogares. Gracias a tu vida que ha dado tanto. Te celebro.