Por Waldo Fernández

Como actor político yo me mantuve ajeno a la militancia de los partidos políticos, fui candidato a diputado por el PRD ciudadano, fui diputado ciudadano y fui el único que no le entró al tema de los moches. Firmé convenios de transparencia y ahí están los testimonios legales de las obras que se hicieron.

Luego de ser diputado federal estuve en el “gobierno independiente” que en ese entonces no tenía partido político, pero que hoy es PANISTA, hoy ya son los indePANdientes. Ese gobierno que llegó al poder pregonando que la culpa de todos los males eran los partidos políticos, cinco años después está en amasiato con los partidos que antes denostaba. Nada les importa, por ejemplo, que durante cinco años el PAN hizo todo lo posible por evitar una reestructura del transporte público. 

No les importa que como consecuencia de los bloqueos del partido que hoy cobija con candidaturas a funcionarios de la administración estatal, muchas personas se contagiaron de COVID por subirse al transporte público deficiente al que nos condenaron los partidos políticos, en especial el PAN. 

Ahora queda claro que ni a los partidos ni a ese gobierno hoy indePANdiente le interesan las personas que para llegar al trabajo se joden dos horas, ¡dos horas para llegar a un trabajo! ¿En qué lugar del mundo pasa eso? ¡En una franja territorial de 30km dos horas! No les importa la gente, les importa salvar su cabeza aunque para eso tengan que vender su dignidad en las elecciones. 

Yo aporté mi granito de arena cuando fui parte de ese gobierno, ahí están los resultados que son públicos o si alguien tiene duda que me escriba por redes sociales y le comparto una ficha con las cosas que logré para Nuevo León cuando fui parte de ese gobierno. 

Hice lo que pude, y salí por congruencia cuando presencié un abuso marcado por la falta de sensibilidad social. Luego, cuando me integro al gobierno federal digo “de aquí soy”.  Cuando veo la austeridad. Cuando veo que vienen los manifestantes pidiéndote lana y la orden “no hay la lana, la lana no se da porque la lana es del pueblo, no de 20, 50, 100, 200, 500, que se manifiestan, protestan y hacen un negocio de la protesta”, ahí es donde yo dije: “de aquí soy”.

Me sentí orgulloso por primera vez en mi vida de estar en un lugar donde se respira honestidad o al menos el intento de honestidad de la figura más importante que es el presidente. Esa es en definitivo la principal diferencia entre el gobierno indePANdiente y la 4T. El liderazgo moral del ejecutivo federal que predica con el ejemplo y permea con trabajo la visión de lo que debe ser la 4T. 

Del otro lado está un gobernador que llegó denostando a los partidos y hoy hace arreglos, ya ni siquiera en los oscurito sino a ojos vistos, con ellos. En eso terminó la esperanza que hace cinco años tuvo Nuevo León, broncos y panistas tomados de la mano en ese nuevo partido político, los IndePANdientes, que no se llevan nada mal con el PRI.