Por Francisco Tijerina Elguezabal

“La indignación moral es la estrategia tipo para dotar al idiota de dignidad.” // Herbert Marshall McLuhan

La alcaldesa de Puebla, la morenista Claudia Rivera Vivanco, anda bastante, mucho, muy desesperada, por encontrar argumentos o motivos que puedan apoyarle en su pretensión de reelegirse en el cargo que hoy ocupa.

Pero como los resultados de su gestión son tan pobres y en su propio partido no la quieren (recordemos el pleito cazado que trae con el gobernador de su estado, Miguel Barbosa, con quien compite para ver quién es peor), Rivera Vivanco anda con una escopeta tirándole a todo lo que se mueva, buscando hasta debajo de las piedras algo que le agencie votos para repetir en la presidencia municipal.

Así, de la noche a la mañana y en plena pandemia, producto de una ocurrencia o de la mente de algún improvisado estratega político poblano, determinó que centraría su campaña en la propuesta de prohibir la fiesta brava en la Angelópolis.

Pero como la idea no agarraba vuelo ni encontraba adeptos, pensó que la mejor manera era emular una encuesta como las de “ya sabes quién” y así le aplicó un cuestionario con preguntas más que sesgadas a 200 personas y con base en ello decidió enviar a comisiones del Cabildo su propuesta de prohibir la Fiesta Brava.

Hay que decir que Rivera Vivanco se significó en su campaña inicial y el empezar su gobierno por prometer un gobierno incluyente y aquí vale la pena preguntar, ¿qué tan incluyente o a qué diablos se refería si en su cabecita no cabe el respetar la diferencia de opinión de quienes tienen afición y gusto por la tauromaquia?

Puebla puede ser la ciudad de los ángeles pero el coronavirus no conoce distinciones y les ha pegado durísimo en infecciones, muertes y en los daños colaterales por el cierre de negocios y restricciones en la movilidad.

Además desde hace tiempo padecen una grave crisis de inseguridad y falta de empleos, ¿cómo es que la prioridad de su alcaldesa es prohibir las corridas de toros?

Propuesta electorera que busca llegar al sentimiento animalista y de estar del lado de “lo políticamente correcto”, aunque lo “políticamente correcto” se lleve de encuentro la opinión y sobre todo el derecho de muchos otros que tienen una opinión distinta.

Ya regidores de su propio Cabildo le han dicho a doña Claudia que su iniciativa no tiene ni pies ni cabeza, que carece de sustento, bases científicas y metodológicas que soporten su premisa, amén de que debe ser analizada y en su caso aprobada en distintas comisiones antes de pasar al pleno para su trámite, pero es tanta la desesperación de la alcaldesa por conseguir su objetivo que no dudan que intente brincarse las trancas y buscar la forma de aprobarla en fast-track para ver si con ello logra repuntar en las preferencias electorales.

La desesperación es mala consejera en temas de estrategia electoral y cuando se busca una reelección el trabajo desarrollado en el cargo es la mejor carta de presentación o en su caso la mejor sepultura a los sueños y aspiraciones de quien no ha conseguido nada destacable en su paso por el servicio público.

Deje en paz a los toros y la Fiesta alcaldesa, póngase a trabajar en cuestiones verdaderamente importantes para la población y entienda de una vez que estudiando sólo la noche anterior no es la forma en que se pueden aprobar los exámenes; deje de mentirse y de mentir y por favor deje de hacer pasar sus gustos y preferencias personales como el deseo de una sociedad.

ftijerin@rtvnews.com