Por José Jaime Ruiz

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@ruizjosejaime

El vocero de la Presidencia de la República, Jesús Ramírez Cuevas, tuiteó que el presidente Andrés Manuel López Obrador recupera “poco a poco su vigor y su salud”. Aseguró que sigue pendiente de los asuntos de gobierno y “trabajando tranquilamente”.

Para los críticos de López Obrador, esta información será insuficiente y podrán exagerar pidiendo, de nuevo, su historial médico en estos cuatro días de convalecencia, exigirán los datos acerca de cuánto registra en el oxímetro, cuál es su temperatura corporalm y su presión arterial.

No se trata de secretismo ni de transparencia o de rendición de cuentas. La salud es un asunto personal, aunque se sea una figura pública. Y, obvio, se informa a los ciudadanos de lo general, no de lo específico. Politizar la salud de un gobernante es mala leche; duda de que no tenga Covid, vileza.

A López Obrador le han criticado la falta de información de su estado de salud, ya sea por la operación del corazón o por sus problemas en la columna vertebral. A Andrés no le faltó salud, le faltó prudencia y su problemática actual no es individual, es global.

Los siguientes catorce días estarán politizados, por eso Ramírez Cuevas enfatiza que el gobierno camina con programas y obras y que avanza el plan de vacunación.

David Owen se pregunta:

“¿Son tan importantes, en realidad, las dolencias de los jefes de Estado y de Gobierno? Al fin y al cabo se dice muchas veces –a menudo con cierto cinismo- que tenemos los políticos que nos merecemos. Una extensión de ese escepticismo afirma que la enfermedad por la que realmente debemos preocuparnos no es tanto  la que pueda afectar a jefes de Estado y de Gobierno concretos, sino la que afecta al sistema político en su conjunto” (“En el poder y en la enfermedad”. Colección El Ojo del Tiempo. Ed. Siruela, p. 437).

Durante más de 30 años padecimos la enfermedad del sistema político neoliberal… y sobrevivimos. López Obrador se va a recuperar, pero debe de asumir la prudencia, virtud que recomendaban los antiguos porque, ya se vio, las estampitas no sirven.